Las recientes cifras, tanto año corrido como trimestre móvil (septiembre-noviembre) de 2021, para el mercado laboral en Colombia, evidencian la dinámica del empleo independiente tanto de obreros como comerciantes particulares, de orden formal e informal. No es sustancial el crecimiento del empleo formal o de calidad, apropiado por las grandes empresas nacionales en el país, teniendo presente la fuerte inversión social generada en los últimos dos trimestres de 2021, los programas de fomento al empleo formal y los distintos subsidios a la nómina a los empresarios en el segundo semestre.
La esencia de todo mercado de trabajo es la creación de empleo digno, es importante resaltar, como lo he explicado en otros artículos y columnas, que el impacto y deterioro del ingreso como la imposibilidad absoluta de alcanzar una canasta básica de alimentos moderada en las familias colombianas; ha sido un escenario desbordado, injusto y galopante; que sumado a la imposibilidad empresarial de generar empleos de calidad; ha provocado en gran medida el trabajo poco decente o de mala calidad en las regiones del país.
En ese sentido, la inflación progresiva y los niveles de pobreza monetaria, reflejan las tendencias de un mercado laboral inestable y sin claridad en la política de empleo, especialmente en los jóvenes. Es de anotar que la canasta familiar básica moderada se alcanza con $3.400.000 en Colombia, por ello más del 70% de la población colombiana tiene bajo poder adquisitivo, más ahora frente con una inflación del 5.26% (a noviembre de 2021) y devaluación monetaria cercana al 14.5%, Pobreza monetaria del 42,5%, el 12,3% en la extrema y de estos el 30,4 % son vulnerables (cifras DANE, 2021a). este panorama muestra que no es posible en los próximos 5 años una política estructural de empleo de calidad en el país.
Así la pregunta que nos formulábamos hace poco y no se ha resuelto, era ¿la reactivación económica, en pos-vacuna, está generando empleos dignos o empleos de calidad?
Las cifras recientes del mercado laboral DANE, mes de noviembre de 2021, indican que la generación de empleo digno posterior a la crisis, ha sido inestable, más bien improbable. En trabajo investigativo reciente de la ex-Ministra Cecilia López, publicado por el diario el Espectador, anota que «si bien el nivel de desempleo de mayo de 2021 comparado con el mismo mes de 2020 ha mejorado sustantivamente. Fue el momento crítico de esta crisis, pero volvió a subir con respecto a abril y sigue siendo muy alto, 15,6% (DANE, 2021b). Por lo tanto, el empleo que se está generando es informal y en una proporción que puede llegar al 73% del total; 48% de los nuevos empleos corresponden a la categoría de “trabajador solo”, que podría asimilarse a empresas unipersonales. Y si se agregan aquellas hasta con cuatro o cinco trabajadores, generalmente informales, este tipo de trabajo representa el 73% del total del personal ocupado. Solo las empresas de más de 100 empleados mostraron un significativo aumento de sus trabajadores, 26%, esos sí formales, y todo lo que podría entenderse como de esa misma categoría suma el 27% (DANE, 2021b Ibíd.)”. Lo anterior se dio para el segundo trimestre del año 2021, el tercer y cuarto trimestre muestra un panorama aún más desalentador que el observado por la ex Ministra.
Efectivamente el desempleo cede a noviembre de 2021, pero ¿Quiénes aportan a la constitución de empleo? Iniciemos analizando las tasas de participación, ocupación y desempleo a noviembre 2012-2021. Basados como fuente en el Boletín Estadístico del Mercado Laboral 2012-2021.
Explica el Dane que «para el mes de noviembre de 2021, la tasa de desempleo fue 10,8%, lo que significó una disminución de 2,5 puntos porcentuales respecto al mismo mes de 2020 (13,3%). La tasa global de participación se ubicó en 60,4% y la tasa de ocupación en 53,9%. En el mismo mes del año anterior estas tasas fueron 61,4% y 53,2%, respectivamente».
Los datos muestran un ligero repunte en la tasa de ocupación de 0.7 puntos básicos equivalente, a corte de 2020 y 2021 comparativamente, de 536.000 empleos. Cabe resaltar que no son nuevos empleos, son parte de los empleos destruidos durante la pandemia.
De los 536 mil 292 mil, es decir el 1.4% corresponde a la rama de actividad comercio y reparación de vehículos. Rama en la que un poco más del 74% de los empleados son independientes o particulares.
Si observamos el comportamiento del desempleo por sexo las cifras siguen preocupantes. Para el total nacional, la tasa de desempleo de los hombres en el trimestre móvil septiembre -noviembre 2021 se ubicó en 8,7%, para las mujeres fue 15,6%. En el trimestre móvil septiembre -noviembre 2020 estas tasas se ubicaron en 10,9% y 19,6%, respectivamente. Si bien la disminución es evidente, la colocación de empleos en las mujeres sigue distante de las cifras pre-pandemia, además de la difícil situación para ellas en materia de empleo de calidad, el déficit de empleos dignos en este género es alarmante aun.
De la misma forma, anota el Dane, “Para el trimestre móvil septiembre -noviembre 2021, la tasa de desempleo de los hombres fue menor en 6,9 puntos porcentuales respecto a la de las mujeres. En el trimestre móvil septiembre– noviembre 2020, esta diferencia fue de 8,7 puntos porcentuales”.
De otro lado, si bien las cifras evidencian que las ramas que más aportaron positivamente a la variación de la población ocupada fueron Comercio y reparación de vehículos; Actividades profesionales, científicas, técnicas y servicios administrativos y Alojamiento y servicios de comida con 1,1 0,8 y 0,6 puntos porcentuales, respectivamente. Es también importante resaltar que en el total nacional, Obrero, empleado particular, y Trabajador por cuenta propia fueron las posiciones ocupacionales que más aportaron positivamente a la variación de los ocupados con 3,0 y 2,0 puntos porcentuales, respectivamente.
El empleo de calidad y ofertado por empresas nacionales e internacionales en los distintos sectores económicos, en especial comercio y servicios; es moderado con tendencia baja. Además del significativo crecimiento del rebusque, empleo de mala calidad e indigno, es decir de supervivencia.
Destacamos que las ciudades que presentaron en el país mayor tasa de desempleo fueron:
- Quibdó: Tasa de desempleo 19,1%; tasa global de participación 46,5%; tasa de ocupación 37,6% y tasa de subempleo objetivo 2,0%.
- Ibagué: Tasa de desempleo 17,9%; tasa global de participación 60,9%; tasa de ocupación 50,0% y tasa de subempleo objetivo 12,9%.
- Florencia: Tasa de desempleo 17,3%; tasa global de participación 58,8%; tasa de ocupación 48,7% y tasa de subempleo objetivo 9,2%.
- Igualmente, conforme al DANE, las ciudades que presentaron las menores tasas de desempleo fueron:
- Barranquilla AM: Tasa de desempleo 9,1%; tasa global de participación 61,2%; tasa de ocupación 55,6% y tasa de subempleo objetivo 14,1%.
- Cartagena: Tasa de desempleo 9,4%; tasa global de participación 57,7%; tasa de ocupación 52,3% y tasa de subempleo objetivo 11,2%.
- Manizales AM: Tasa de desempleo 9,7%; tasa global de participación 54,2%; tasa de ocupación 48,9% y tasa de subempleo objetivo 2,3%.
Si analizamos el subempleo tanto subjetivo como objetivo, en el trimestre móvil, las variaciones siguen por encima del 20% y 9% respectivamente (para las 23 ciudades de medición y áreas metropolitanas). Este tipo de subempleo ratifica junto a los desempleados y amas de casa como estudiantes, una alta población económicamente activa que presenta niveles de inactividad total y temporal, como a su vez, una ubicación laboral particular con condiciones inestables técnicamente. En general, el empleo de baja calidad en Colombia es creciente y la informalidad que está en el 68% en promedio para las regiones, se desarrolla como el escenario tendencial a futuro.
Finalmente y para complementar, en reciente análisis sobre este tema, evidenciamos que en junio de este año el presidente Duque le planteó al sector privado la meta de generar 600.000 empleos juveniles al finalizar el año 2021, con el fin de incorporar a los jóvenes en el mercado laboral, teniendo presente el alto impacto de la pandemia en este segmento poblacional y las protestas ocasionadas en 2020 por los jóvenes en el país.
Indicó el presidente en su momento “Si nos ponemos la meta de generar 600.000 empleos entre 18 y 28 años, en este segundo semestre, estaremos recuperando los niveles de desempleo juvenil prepandemia para finalizar el año”.
Las cifras del Ministerio del Trabajo indican que se han logrado a 30 de Noviembre solo 138.588 nuevos puestos de trabajo. De estos apoyos a las nóminas, que se dieron en los meses de septiembre y octubre, 102.066 fueron de jóvenes entre los 18 y los 28 años, 21.607 fueron mujeres mayores de 28 años y 14.915 hombres de más de 28 años, según cifras de la UGPP, y hay un total de 6.954 empleadores beneficiados. En el caso de los jóvenes, el subsidio equivale a 25% de un salario mínimo, en el de las mujeres es 15% y en los hombres 10%.
Si bien, este avance es promisorio, se hace necesario revisar la política de subsidios y la calidad del empleo para los jóvenes conforme a sus habilidades, destrezas y competencias. La inversión social en este frente ha sido moderada, debe triplicarse, en nuestro análisis hoy se han invertido $41.000 millones, lo cual debe ser un poco más de 140.000 millones para el año 2022 y tener a los jóvenes entre 18 y 27 años empleados dignamente en el país.
Aunque se están procesando nuevas vinculaciones laborales de jóvenes para Diciembre, que acaba de terminar, según las cifras, estas solo representarían 32% de la meta total de empleos juveniles que espera lograr el gobierno este segundo semestre de 2021. La meta es muy alta y no se cumplirá seguramente. Esperemos los datos en la segunda semana de Enero de 2022.
Debemos recordar que la tasa de desempleo de los jóvenes en referencia, a julio de 2021 se ubicaba en 23.1%, su reducción ha sido 3 puntos, por lo tanto la tasa de desempleo a Noviembre de 2021 se ubica en el 20%, siendo algunas regiones las de mayor impacto como Costa Pacífica, Costa Atlántica y Región Central. Regiones donde hay que intervenir inmediatamente.
En este sentido la reactivación económica compromete no solo al gobierno sino al empresariado a generar más empleo formal y de calidad tanto en poblaciones adultas como en los jóvenes en Colombia. Es urgente nuevos programas de emprendimiento, liderazgo empresarial y laboratorios de innovación social con jóvenes en los distintos municipios del país. Considero que el cooperativismo y el trabajo asociativo se hace indispensable en este momento, igualmente la generación de fondos para creación de empresas con participación de las universidades públicas y privadas. Las cámaras de Comercio y los programas Impulsa deben asumir un papel trascendental en esta recta de 2022, para el primer semestre.



