Escuchar recientemente por una de las cadenas radiales existente en nuestra patria al maestro Cesar Rincón, nos causa inmensa felicidad por la historia de nuestro compatriota, sin importar que su tonalidad tenga matices que suenan más como español que colombiano. En las cabinas ubicadas “en el callejón” de la plaza de toros Cañaveralejo ahora llamada “La Arena Cañaveralejo” se vociferan terminologías netamente taurina dignas de conocedores del toro y su estirpe, de manera especial cuando el astado se asoma a la puerta del toril para ingresar al ruedo y los susodichos…exclama…”salió un toro azabache hociblanco…coliblanco…y…cornivuelto” o “un astado “corniavacado…azafranado y semicareto”.

En éste escenario, la cultura popular aflora como patrimonio histórico y hace parte de la penetración y culturización que nos trajeron los españoles, donde “ver el toro desde la barrera” o “coger el toro por los cuernos” es parte de nuestro léxico el cual adaptamos no solo a las corridas de toros y corralejas, sino a vicisitudes del diario acaecer.
Casi similar sucede cuando en una polvorienta y acalorada región del caribe colombiano, se dan rienda suelta a las temporadas de corralejas con la construcción de las monumentales plazas de madera, normalmente en honor a la virgen o un santo patrono. Allí, también sale al ruedo el toro “despitorrado…mohíno…capirote” o el “…playero…avinagrado” o el “azafranado…carifosco…y zahonado”, popularmente conocidos con los remoquetes del “arrancateta” o el “toro Balay”, donde los garrocheros, paragüeros, banderilleros, capoteros realizan sus faenas al son de las bandas papayeras y los picó al fondo del entarimado, para el deleite de los miles de espectadores afines a las corralejas
Guardando las proporciones, existen similitudes y muchas diferencias entre una y otra, siendo que “las de cartel” son denominadas “faenas de arte, con rituales y matices” con muchos actores principales y secundarios, luciendo trajes de luces, donde el torero se engalana con una coletilla postiza de pelo natural que se cortan una vez deciden retirarse de los ruedos, mientras en las corralejas, los osados del común, manteros o capoteros, paragüeros, banderilleros, y garrocheros, con sus trajes típicos y disfraces, son los protagonistas de las fiestas paganas.
Expresiones múltiples de activistas y ciudadanos defensores de los derechos de los animales por tanta maldad y crueldad se han manifestado en numerosos escenarios y redes sociales, intentando impedir el retorno de las corridas de toros y las corralejas, muy a pesar que la corte constitucional de Colombia emitió un fallo en el que ratificó que “las corridas de toros y peleas de gallo no pueden ser sancionadas como prácticas de maltrato animal si se practican como parte de una tradición cultural arraigada”.
Tanto en corraleja como en los de las corridas, el uso de elementos contundentes en también parte de la faena. Los garrocheros y banderilleros en las corralejas saben que darle la vuelta al ruedo con la puya en lo alto del morrillo del toro, o colocar un buen par de banderillas, les trae réditos económicos, mientras en el otro ángulo, el rejoneo se utiliza para mermarle la fuerza del toro, elaborar una buena faena, cortar rabo y orejas y salir en hombros de la plaza
Para lo anterior se usa “un palo” o asta de madera con una cuchilla en la punta y una muesca cerca de ella. Existen reglamentos taurinos para hacer menos doloroso el maltrato, “los rejones deben tener un largo de 1,60 metros y la lanza estará compuesta por un cubillo de 6 cm de largo y 15 de cuchilla de doble filo para novillos y 18 cm para los toros, con un ancho de hoja de 25 mm. En la parte superior del cubillo tiene una cruceta de 6 cm de largo y 7 de diámetro en sentido contrario a la cuchilla del rejón”. torostorerosyplazas.blogspot.com/p/las-suertes.html
Se sostiene que el toro bravo “nace para morir en una plaza” y “el torero tiene la obligación de darle un final digno y rápido”. Cuando “el de luces” no consigue su objetivo, le toca el turno al puntillero, que sin remordimiento alguno “le clava al astado, un puñal en la nuca”.

Las famosas corralejas catalogadas por muchos de paganas, bárbaras y morbosas y para otros una expresión ancestral de cultura, son propicias en estas épocas para el desaforado intento de difundir propaganda y la muestra del poder económico, político y social de nuestra clase política nacional que se encuentra en la búsqueda de permanecer en el disfrute del poder.
Normalmente nuestros pueblos costeros son proclives de tener pésimos servicios públicos, calles, vías secundarias y terciarias en mal estado, con pésimos servicios públicos, con elevados índices de inseguridad, con el fenómeno del mototaxismo en su esplendor, la falta de oportunidades de empleo, con protuberantes escándalos de los carteles del predial, los hemofílicos, de los locos, con la salud colapsada, sin servicio de trasporte público, pero con el redondel de la nueva corraleja lista para la guachafita,
Lo cierto es que en la una se toma vino en botas y en la otra “pero con perro” en botellas plásticas,…y el que no guste de las corridas de cartel y la corralejas, que se quede quieto en casa…cada quien con…cada quien….



