La presunción de inocencia es un derecho fundamental que garantiza a toda persona, contra la que se haya dirigido un proceso, ser inocente hasta que no se declare lo contrario mediante una sentencia judicial firme. Es casi normal que la turba extasiada de morbo salga iracunda a procustear circunstancias.
Lo que está ocurriendo con la actual presidenta del Honorable Concejo Distrital de Cartagena es un hecho que llena de vergüenza nuevamente a la ciudad, pero ¿quién la llena de vergüenza? Pues los hechos son bastante confusos ¿Acaso se ha comprobado que la droga encontrada en el maletín de una de las personas en el vehículo era de la señora Gloria Estrada? O ¿Es de ella el vehículo?
Ismael Espítatela, uno de los abogados de los Barreto Estrada, expreso: “Estamos ante un evidente montaje, una clara demostración de la bajeza a la que llegan algunos contradictores. Sin embargo, somos respetuosos del debido proceso y vamos a demostrar la inocencia de nuestros defendidos” si sacamos ese detective que todos llevamos dentro (desde ayer todos en Cartagena somos expertos en criminalística y procesos de narcóticos) nos podemos hacer varias preguntas, por ejemplo ¿Acaso ella, la concejal llevaba la droga en sus bolsillo y las armas como para asegurar que son de ella? ¿Quién se beneficia con todo esto? ¿Quién es Braulio ese misterioso hombre que según algunos manifiestan era quien portaba el dichoso maletín con el contenido ilícito y quien ante la presencia de la Policía se escabullo sin que nadie lo notara?
Los abogados de la concejala Gloria Estrada indicaron que cuentan con todos los elementos materiales probatorios, testimonios y herramientas suficientes para demostrar su inocencia, la de su esposo Martín Barreto y la del otro detenido, Avelino Villamizar.
¿Es acaso un pecado tan grande ser mujer y venir de una extracción popular en Cartagena? Es que hemos visto en la historia nacional y regional tantos casos y pasan campantes, no queriendo decir con esto que debe ser la justicia selectiva, ni mucho menos la moral, lo que manifiesto es que existen diferentes raseros para situaciones similares, llamados hoy tragedias familiares, esa misma clase política que hoy lapida a una mujer emergente por la presunción de un delito, es la misma que hoy vive plegada a caciques ex presidiarios, inescrupulosos capaces de todo con tal de mantener el control y seguir manejando todo como si fueran las tiendas de esos viejos libaneses que hace tanto llegaron huyéndole al hambre a refugiarse a esta región. ¿Ya se imputo algún delito que el Partido Liberal contempla su expulsión? ¿Hay una sentencia que diga que son culpables de lo que se acusa? Pues solo hasta poco antes de escribir estas líneas se legalizó la captura luego de más de 24 horas. ¿Nos hemos acostumbrado tanto al feudalismo que nos sentimos viviendo en la edad media con santa inquisición incluida?
¿Acaso estamos redimiendo malandrines y sacrificando inocentes? Cualquier mal pensado desconfiaría de la transparencia de este procedimiento, sobre todo quienes se benefician directamente de esta situación, esto no es un escándalo más en la ciudad, es una batalla más por quedarse con lo poco que ellos mismos han dejado de ella.



