“El secuestro es una contradicción en un país que nació de la lucha contra la esclavitud”, Laura Esquivel.
La Guajira no sólo ha sido golpeada por los atropellos políticos, por el hambre, la sed, el abandono estatal, en medio de una pandemia que ha arrebatado amigos, conocidos, familiares, también hay temas que son difícil dejar pasar, y que se aceptan o asumen como si nada estuviera pasando, como los atentados contra la gente de bien, el robo a los ganaderos constantemente en el sur, asesinatos por atracos en las vías Albania Porciosa, Cuatro Vías- Albania, Cuatro Vías – Riohacha – Maicao, Vía Manaure – Riohacha, Uribía al Cabo de la Vela, muchos hechos que generan aumento de desigualdad e inseguridad a la población.
Lamentable es el secuestro que queda solo en el seno del hogar del secuestrado, a unos los han liberado, pero de otros no se ha vuelto a saber, el tiempo transcurre y no nada pasa, solo dejan de estar, solo el silencio ha sido el protagonista de esta triste historia, como todo en La Guajira.
Historias que terminan con el secuestro, dejando a sus madres, esposas, hijos, hermanos y familiares con la incertidumbre, que rebasa su tranquilidad al no saber ¿Qué pasó? ¿Cómo están? ¿Dónde están? Todas estas preguntas se multiplican por segundos en la cabeza del afectado… sin sabores que desgasta el alma, sensaciones que devasta a las familias de los secuestrados.
“Para vivir existen tres métodos: mendigar, robar o realizar algo.” Conde de Mirabeau
No podemos referirnos a lo que sienten ellos por que no lo sabemos, se desconoce su estado, ni mucho menos se puede hablar de que es capaz de separar a una persona de su familia y hasta de la vida.
Entre los tres casos que hay en La Guajira está el del ejemplar caballero, servidor público y esposo y ejemplar padre Roger Duarte, quien lamentablemente fue secuestrado y que su caso se suma a la lista de los que no han contado con la suerte de ser liberados, permita Dios y la naturaleza que vuelva a su casa y siga sirviendo a su comunidad, así como otros que no han vuelto y que suman la lista de secuestrados o desaparecidos sin ninguna explicación.
Todos los días la comunidad de Cuestecita, el municipio de Albania, La Guajira y sobre todo su familia, se acuestan con la esperanza de volverlo a ver, con la oración elevada a Dios para que sus secuestradores dobleguen y le permitan regresar.
Así mismo el caso de otros amigos secuestrados y desaparecidos en La Guajira y Colombia, al que por años se movilizan familiares, amigos y organizaciones pidiendo a los secuestradores que liberen a los hombres y mujeres que tienen en su poder que cualquiera que haya sido si falta por la que los condenan sean perdonados.
“Cuesta mucho más que la vida. ¿Matar a gente inocente? Te cuesta todo lo que eres”, Suzanne Collins.



