Cumplida la jornada electoral del pasado domingo 13 de marzo, en la cual se supone se escogió la composición del nuevo Congreso de la República, encontramos que durante los escrutinios se detectaron serias inconsistencias o errores de diferente naturaleza en el pre-conteo de votos por cada lista de los partidos y movimientos políticos que disputaban las curules del Senado, lo cual pone en entredicho los resultados inicialmente reportados.
Después de concluido los comicios, se hacen los análisis y, como dice el dicho, “cada cual cuenta de la fiesta como le haya ido en ella”, ya que como siempre son más las derrotados que quienes logran salir victoriosos. Sin embargo, encontramos que muchos ahogados o quemados resultan expresando que, a pesar de la derrota, son ganadores. Esta apreciación puede tener validez en algunos casos excepcionales, como el de Francia Márquez, en la consulta del Pacto Histórico, más no así en la mayoría de ellos.
Para comenzar debemos señalar, como lo habíamos indicado en escritos anteriores, que el comportamiento de la Registraduría debe ser claro y transparente para garantizar unos comicios libres de toda sospecha. Sin embargo, encontramos que después de darse a conocer los resultados del pre-conteo de los votos consignados en las urnas surgieron serias sospechas de alteración de los resultados, lo que conllevó a reclamaciones de diferentes partidos y movimientos, las cuales, una vez resueltas, condujeron a que hubiera apreciables cambios en las cifras inicialmente reportadas.
Resulta sorprendente, y deja muy mal parada a la Registraduría, el hecho denunciado. En alrededor de 29 mil mesas de votación los resultados estarían viciados al encontrarse que en ellas no se registraba un solo voto por la lista al Senado del Pacto Histórico. Igualmente se denunció que en un número significativo de mesas se registra contabilización doble, es decir, se sumaban los votos por el logo y además el de los candidatos del partido en las listas con voto preferente, con lo cual se inflaron los resultados de dichas listas, incidiendo en el aumento del umbral en perjuicio de varios partidos o movimientos que estuvieran muy cerca del mismo.
Lo sucedido en los comicios no puede pasar desapercibido. Por el contrario; amerita tomar las medidas y acciones del caso para recuperar la credibilidad y transparencia en el proceso. Hay que revisar qué está pasando en la Registraduría, dado que se avecina para el 29 mayo la primera vuelta presidencial, lo cual no es de poca monta, y de no tenerse una actuación que respete la voluntad de los votantes puede conducirnos a actos de violencia con consecuencias imprevisibles.
Por ello, sin ser ave de mal agüero, hemos venido señalado reiterativamente, “en el 2022 mucho ojo con la Registraduría”. Unos comicios transparentes es lo mínimo que podemos pedir y esperar del registrador.
Ahora bien, adentrándonos en los resultados, debemos comenzar por las tres consultas interpartidistas. En el Pacto Histórico Gustavo Petro obtuvo un triunfo contundente, sin embargo la rival que le siguió en votos, Francia Márquez, obtuvo la tercera mejor votación de todos los precandidatos intervinientes en las diferentes consultas, sobresaliendo por su discurso coherente, sin dejarse enredar por quienes le apuntaban a fomentar enfrentamientos internos como ocurría en otras coaliciones.
Por los lados de la Coalición Centro Esperanza, el profesor Sergio Fajardo se impuso con una votación que se esperaba fuera más alta, tanto para él como para Juan Manuel Galán, Jorge Enrique Robledo, Alejando Gaviria y Carlos Amaya. En este caso podemos colegir que los enfrentamientos, pugnas internas y frágil unidad no les permitieron calar en el electorado y de allí los resultados obtenidos.
En la Coalición Equipo Colombia Federico Gutiérrez se impuso de manera holgada, gracias al apoyo recibido de las huestes del Centro Democrático, las que lo identificaban como su verdadero candidato, por encima de Óscar Iván Zuluaga, lo cual quedó corroborado por este mismo al apresurarse a renunciar a su candidatura una vez conocidos los resultados. Sin embargo, resulta anecdótico, por decir lo menos, que el Centro Democrático quiera disfrazar la realidad: que Fico es su verdadera ficha a jugar en la carrera por la Presidencia, para lo cual han señalado que harán una consulta a sus bases, para que “democráticamente decidan”. Incluso, el propio expresidente Uribe se aceleró al señalar que Fico no es su candidato, ya que es consiente que esa aseveración le causaría daño por el desgaste y descenso de su imagen.
Cómo cambian los escenarios políticos; hace poco tiempo se decía “el que diga Uribe” para entender que para el ungido esa señal era garantía de triunfo. Hoy, pasar de agache y mover los hilos detrás del telón parece ser la mejor estrategia.
Ahora, la atención se centra en las presidenciales. Para ello es importante consolidar y definir la composición definitiva del Congreso. Igualmente, antes de comenzar en firme la carrera por la Casa de Nariño es importante conocer quiénes acompañarán a los candidatos como sus fórmulas para la Vicepresidencia, y qué alianzas se construyen sin mermar la credibilidad, para lo cual es importante distinguir entre quiénes son los verdaderos antagonistas y quiénes muestra un mínimo de afinidad que permita tender puentes y construir alianzas sobre propuestas y programas que vayan en beneficio de la mayoría de la población, y permita un desarrollo sostenible en lo social, económico y ambiental.
Vislumbrando lo que puede ser el próximo gobierno y considerando problemas que necesariamente tendrán que abordarse, dos palabras: Concertación y Transición.
Lo señalamos mirando inicialmente temas álgidos que han estado en el radar de las propuestas de campaña, como son el Cambio climático y con ello la no dependencia de energías fósiles (petróleo y carbón), lo cual implica un periodo de Transición que permita un cambio sin traumas para la economía nacional.
Igualmente, se debe afrontar el tema de las pensiones de jubilación, muy debatido en estos días dada la propuesta planteada por el candidato Gustavo Petro, la cual ha sido satanizada en algunos sectores al asociarla con expropiación, robo de ahorros de los cotizantes y otros epítetos que riñen con el planteamiento central, lo cual, por su complejidad, debe analizarse con mucha seriedad y objetividad, ahora durante la campaña y posteriormente en el Congreso de la República, ya que existen grandes grupos económicos detrás de los fondos privados de pensiones que harán valer su poder como actores estratégicos en las decisiones que se deben adoptar en este sentido.
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