“Creo que un gran maestro es un gran artista y hay tan pocos como hay grandes artistas. La enseñanza puede ser el más grande de los artes ya que el medio es la mente y espíritu humanos”, (John Steinbeck)
Hacen 20 años deje de ver a mis grandes y mejores maestros, los deje allá en mi pueblo, en Uribía, tierra de ensueño, de magia y constante lucha, allá quedaron ellos, desarrollando en otros niños y jóvenes el amor desde la pedagogía de Luis Amigo y Ferrer, allá quedó mi niñez, mi juventud, mis grupos, mis amigas, mis compañeras, mis juegos, mis tristezas y mis alegrías, quedaron en las aulas y en los pasillos de mi Normal Superior de señoritas de aquella época de los 80 y 90, pensé o creí haberlos olvidado, de hecho, ellos, mis maestros lo creerán más que yo, que los he olvide, hoy luego de grandes saltos y maravillosas experiencias de estar ocupando también el maravilloso mundo de enseñar, me doy cuenta que ellos, mis maestros, crearon en mí el verdadero lenguaje de la enseñanza, es imposible creer que se pueda olvidar, lo que es tan obvio, ellos viven en mí y yo en ellos y así lo será siempre.
“Uno recuerda con aprecio a sus maestros brillantes, pero con gratitud a aquellos que tocaron nuestros sentimientos” Carl Gustav Jung.
Cuando entro a las aulas, los veo a ellos, cuando me enseñaban desde la integralidad, sus métodos de enseñanza quedaron plasmados en la retina de mi memoria y mi corazón, las hermanas terciarias capuchinas quienes supieron inyectarnos ese mundo espiritual, el encuentro real y sincero con Dios, la Hermana Emperatriz D Geovanny, la Hermana Noelia Estrada, la Hermana Fany, todas ellas se levantaban cada mañana a entregarnos todo, así mismo mis maestros Eduardo Gutiérrez, Mario Guzmán, Margarita Martínez, Ofelia Berrio Marielena Bruges, María Adalides Plata Brujes, Laura Ortiz, mi querida seño Iraslina Bonivento la seño Mita, mi querida Josefina quien con los trabalenguas nos pulió el lenguaje, Aristo Perea el teacher eterno de la Normal, cada uno de ellos me dejó una grata enseñanza.
Ellos son mis maestros, mis segundos padres, quienes soñaban junto a mis progenitores Isabel y Héctor, verme aquí mismo agradeciendo a ellos sus sabios consejos para que mi camino fuera derecho. Como no escribirles, como no dedicarles parte de lo que soy, si precisamente Delia Bolaño Ipuana, es esa construcción de esa Normal Superior de Uribía, quienes me enseñaron desde el ejemplo mismo de la verdadera vocación.
Un buen maestro puede crear esperanza, encender la imaginación e inspirar amor por el aprendizaje (Brad Henry).
En este mes del maestro, 20 años después, se mantienen intactos en mi memoria, maestros de maestros, justos, reales, que con sus buenos ejemplos de entrega y vocación nos transmitían ese mismo sentir hacia la maravillosa carrera del maestro.
Hoy para mí, educar es una responsabilidad que me llama desde la ética a caminar por el verdadero arte de enseñar y generar también en los jóvenes el deseo de aportar y servir con vocación y ejemplo. Ellos siguen allá generando en los Uribieros el buen arte de enseñar en la dirección de la hermana Dora Inés Restrepo, Ofelia Berrio y Katherine Laguna. Para la Institución Educativa Normal Superior de Uribía La Guajira, ¡feliz día de los maestros!



