El departamento de Sucre es en su mayoría un territorio rural. Es así como el mismo Sincelejo tiene una serie de corregimientos y veredas totalmente rurales y no son pocas.
Es ese Sucre rural el que está en el olvido, abandonado, desahuciado. El Sucre rural que sostiene además la economía departamental es el más despreciado por los gobernantes. Son mirados como poca cosa, dónde deberían ocupar el lugar privilegiado en la escala política de Sucre.
Sucre rural no tiene acueducto y por supuesto carece de agua potable, alcantarillado, gas y hasta energía eléctrica en pleno siglo XXI. Es inverosímil la desesperanza de ese Sucre rural.
El compromiso a adquirir con el Sucre rural no puede postergarse ni convertirse solo en tema de campaña política, porque la irresponsabilidad con esa gran gente es máxima. Mueren sin tener acceso a una salud con calidad. En este siglo sus enfermos todavía los «sacan» en hamacas, mientras los gobernantes y sus inversionistas se dan los máximos lujos a costa de esas muertes.
No he entendido la desgracia de como a un simple raponero de un reloj, quizás Cassio, lo matan a golpes donde lo lleguen a agarrar y al que porta el Rolex a punta de contratos corruptos es custodiado al extremo con nuestros impuestos. Mundo al revés. Por supuesto no justificaré jamás al ratero del Cassio, pero de si justifico menos la idolatría y el reconocimiento social al caso expuesto del Rolex.
Por si alguien llega a chillar, es obvio que existen muchos en Colombia que tienen Rolex y no son precisamente corruptos. Aún cuando no es que crea que muchos, en una sociedad facilista y con mentalidad mafiosoide.
Esto mientras la gente sin oportunidades muere de hambre. Si, de física hambre. Mundo al revés e hipócrita. Dejando claro que nadie está libre de pecado, pero hay pecados tipo Rolex y hasta más. Siempre he creído en Dios y a ese no se engaña. Nadie lo engaña. Mundo al revés.
La Mojana y El San Jorge sucreño, están pasando una situación económica peor que la del resto del mundo. Peor que la de la pandemia y gubernamentalmente hay una indiferencia inhumana. Dios existe.
El gobierno departamental de Sucre ha sido indolente a esa desesperanzadora situación. Sólo han pensado en enriquecerse, pero el mismo infierno les quedará pequeño y la eternidad del tiempo corta como castigo Divino a tan miserable proceder. Si creo en Dios y Dios reprende.
Los exorbitantes gastos de las campañas políticas elegidas en Sucre que nunca guardarían los topes electorales, son una locura inimaginable. De allí se desprende la miseria del departamento de Sucre, que es el caso a tratar. Es hora que reflexionen y le coloquen punto final a esas desquiciadas cifras y se reconcilien con Dios y ellos mismos y por ende con el pueblo sucreño. Ellos mejor que nadie saben como hacerlo, dejando a un lado la maldita ambición; el día que se mueran no se van a llevar nada, e incluso olvidaron los estragos del Covid-19 que a más de un multitudinario no le sirvió de nada su infinidad de dinero. Los cargos públicos más de uno lo considera como la «Aparición de la Virgen» para lucro propio ¡Inmisericordes! Dios existe.
Sucre rural existe y no tiene oportunidades. Sucre rural es la mayoría del departamento y lo tratan tan mal, con tanto desprecio, que además de dolor, da rabia. Muchos se creen grandes porque son los únicos que están de pie, pero aquí en la tierra, porque en el mundo de Dios, esos «grandes» tendrán que dar cuentas, quizás más que el resto ¡Miserables!
Sucreño soy de corazón. Construyamos un nuevo Sucre, un Sucre para todos. Si es la voluntad de Dios, así será.



