En desarrollo de una operación conjunta y coordinada de la Armada de Colombia, el Ejército Nacional, la Fuerza Aérea, la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación, fueron halladas y destruidas dos Unidades de producción minera compuestas por cuatro motores industriales avaluados en cerca de $100 millones, que eran utilizados para la explotación ilícita de yacimientos mineros en zona rural de Buenaventura, Valle del Cauca.
La destrucción se hizo de manera controlada logrando afectar directamente la economía ilegal de los grupos armados que delinquen en esta región del país, que obtenían mensualmente $350 millones con la extracción diaria de 300 gramos de oro en este lugar.
Con esta operación la Fuerza Pública contribuye a minimizar la afectación ambiental generada al río Calima, causada por el vertimiento de cianuro y mercurio, elementos químicos utilizados para el procesamiento del material aurífero que contaminaba el río Calima, perjudicando a los habitantes de su ribera, quienes podrían padecer de enfermedades causadas por el consumo de esta agua contaminada.



