El comportamiento del Nevado del Ruiz es muy inestable; de ahí que se tomara la decisión de pasar del nivel amarillo en el que se encontraba en los últimos años, a nivel naranja, el tercero dentro de una escala de cuatro.
Lo peor que puede hacer la gente al momento de materializarse la amenaza volcánica en la zona urbana es mantenerse fuera de casa, realizar actividades al aire libre o movilizarse en vehículos. Mantener la calma y actuar con base en los protocolos, son las principales recomendaciones de las autoridades.
En caso de que haya una aceleración de los procesos que amenacen con una erupción inminente o que ésta se materialice, el nivel de actividad se cambiará a ROJO.
Las Alertas la determinan los municipios de acuerdo a las amenazas y vulnerabilidades que presentan los territorios la cual es calculada con información entregada por el SGC. Puede darse el caso que, con base en la declaratoria de un nivel naranja en la actividad volcánica, haya municipios que por su cercanía al mismo decreten la Alerta Roja y otros, los más distantes, permanezcan en Alerta Naranja.
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El volcán Nevado del Ruiz está ubicado en Los Andes colombianos sobre la Cordillera Central a una altitud de 5.364 metros sobre el nivel del mar. Forma parte de los departamentos de Caldas y Tolima, en el Parque Nacional Natural Los Nevados, y está aproximadamente a 28 kilómetros lineales de Manizales y 140 km de Bogotá.
Es un volcán con un cráter principal activo denominado “Arenas”, el cual tiene un diámetro de 750 metros y una profundidad de 200 metros.
Su historia eruptiva se remonta a miles de años, por lo que la actividad volcánica ha sido constante en la región, pero los eventos más significativos se registraron en 1570, 1595, 1623, 1805 y 1845. Sin embargo, la más catastrófica ocurrió en 1985, cuando el 13 de noviembre entró en erupción y produjo una serie de explosiones y emisiones de ceniza volcánica que alcanzaron 30 kilómetros de altura y liberó 35 millones de toneladas de masa, al tiempo que la actividad sísmica aumentó mientras se registraban fuertes lluvias en la zona.
El suceso ocurrió a las 9:09 p.m. y los flujos piroplásticos liberados fundieron un aproximado del 3 al 5% de los glaciares y nieve provocando cuatro flujos de lodo y escombros, que en la madrugada del 14 de noviembre ya habían alcanzado los seis ríos que drenan del Volcán.
Los lahares, conformados por agua, hielo, material pirocástico incandescente, arena, lodo y otras rocas, avanzaron a una velocidad promedio de 60 kms por hora destruyendo todo a su paso. Uno de ellos, el que descendió por el río Lagunillas, arrasó con la población de Armero, Tolima, sobreviviendo apenas la cuarta parte de sus habitantes. Murieron unas 25 mil personas. Unas 5 mil personas resultaron heridas y más de 5 mil hogares quedaron destruidos.
Las lecciones aprendidas que dejó la tragedia hacen que hoy el volcán Nevado del Ruiz sea el segundo más vigilado del mundo, con modernos sistemas que cada segundo monitorean los cambios en su actividad. Además, con equipos de alarma de alta tecnología que, en caso de una eventual erupción, permitirían dar aviso a las comunidades que puedan estar en riesgo.
En una erupción es posible, según el Servicio Geológico Colombiano, la ocurrencia de uno o varios de los siguientes fenómenos:
- Corrientes de densidad piroclástica de escoria pómez y ceniza.
- Bloques y cenizas.
- Caídas de ceniza y lapilli.
- Proyectiles balísticos.
- Lahares.
- Avalanchas de escombros.



