El 31 de enero de 2020 le preguntamos al recién posesionado alcalde de Medellín algunos puntos expuestos en su programa de gobierno, los cuales pueden observar en la columna dominical que publicábamos en Minuto30:https://www.minuto30.com/diez-preguntas-para-daniel-quintero/957550/.
Hoy, luego de transcurrir tres años y tres meses, estando ad portas de finalizar su mandato, resulta prudente colegir lo siguiente: ¡Quintero se rajó!
- ¿Por qué se rajó? Por varias razones que expondremos a continuación:
PRIMERO. – Porque propuso convertir a Medellín en el Valle del Software en el escenario de la cuarta revolución industrial. Empero, no hubo Valle del Software, sino un festival de contratación irregular a favor de sus amigos y familiares, así como un quebrantamiento institucional al programa buen comienzo. Tecnológicamente, Medellín está peor que antes y el aporte de la ciudad en materia tecnológica ha sido nulo, dado que en miles de hogares de las periferias aún no llega, ni siquiera, la primera revolución industrial.
SEGUNDO. – El alcalde Quintero mencionó en sendas ocasiones llevar a cabo la primera línea del metro subterráneo. Pues bien, no hubo metro subterráneo dado que ni los estudios previos se adelantaron para ello. Quintero no supo sustentar dos cosas: la primera, cómo iba a desarrollar el proyecto en un espacio reducido que, sostuvimos, no reunía las condiciones para ello. Y la segunda si se comprometía a garantizar el cierre financiero de dicha obra. No tuvo claridad sobre el proyecto, por ende, no hubo estudios previos del mismo; mucho menos cierre financiero.
TERCERO. – El alcalde Quintero dio apertura en 2020 a un fondo económico de 4 mil millones de pesos para combatir los homicidios en la ciudad. Lo cual no produjo grandes resultados, puesto que dicho fondo era para recompensar a las personas que denunciaran a los criminales. En efecto, nadie se atrevió a denunciar a los bandidos porque quien lo hiciere probablemente no alcanzare a cobrar la recompensa. El enfoque idóneo era proteger a los ciudadanos de los delincuentes a fin de incentivar la colaboración, no ofrecerles dinero en tanto arriesgaban sus vidas.
CUARTO. – El alcalde Quintero propuso integrar las cámaras privadas de Medellín con el Centro de Control Público y el SISC para darle capacidades como tanque de pensamiento. Ello estuvo bien encaminado, pero no fue ejecutado por una razón elemental: no hubo claridad sobre la infraestructura necesaria para lograr ello y, peor aún, nunca se supo cuál era el costo tentativo para que esta grandiosa idea fuese realidad. ¡Una grandiosa idea sin posibilidad de ejecución se llama populis mobarato!
QUINTO. – El alcalde Quintero se comprometió a construir la Universidad del Norte, lo cual nos alegró sobremanera. Pero esta fue una más de sus propuestas incumplidas: no hubo construcción alguna, ni mucho menos su entrada en funcionamiento por una razón elemental: no hubo claridad del presupuesto que se requería para llevar a cabo dicha obra. ¡Más populismo barato!
SEXTO. – El alcalde Quintero prometió crear incentivos tributarios para cerca de mil personas en condiciones de pobreza. Dichos incentivos fueron creados pero para los contratistas de su entorno, quienes enriquecieron sus alforjas con el erario de los medellinenses. ¡Ladrones!
SÉPTIMO. – El alcalde Quintero propuso conformar equipos territoriales de atención familiar integral (ETAFI) que visitarían a las familias para realizar medicina preventiva. Otra propuesta incumplida: dicha labor la cumplieron y la siguen cumpliendo empresas privadas de carácter social; nada que ver con la alcaldía de Medellín.
OCTAVO. – El alcalde Quintero propuso chatarrizar y renovar la tecnología de los combustibles de los camiones, volquetas y buses contaminantes. Excelente propuesta que aplaudimos en su momento. Pero ello tampoco se cumplió porque nunca supieron cuántos automotores habían en la ciudad con tales defectos. La calidad del aire de Medellín no se reducía únicamente a ello y el día sin carro- celebrado en reiteradas ocasiones- fue una medida patética que no resolvía de fondo una problemática de fondo como la contaminación medio ambiental.
NOVENO. – El alcalde Quintero sostuvo en 2020 que instalaría paneles solares que reducirán las tarifas de energía y permitirían alimentar la red de la ciudad. Tremenda mentira: hizo todo lo contrario; incrementar la tarifa de los servicios públicos y desestabilizar con fiereza la empresa insigne de los antioqueños: EPM. Hasta el punto de disminuir su calificación. ¡Qué tristeza!
DÉCIMO.- Ese cuentazo chimbo del “Valle del Software” se quedó en pañales toda vez que nunca se supo de dónde sacaría el personal para la creación de nuevas empresas y cooperativas para el desarrollo de tecnológico. La ciudad- infortunadamente- no está capacitada para ello, pues la escasez de profesionales en desarrollo tecnológico es una realidad en Medellín, Antioquia y Colombia.
No obstante lo anterior, esto es susceptible de mejorarse siempre y cuando contemos con un mayor rubro nacional para la ciencia, la tecnología y la innovación de Colombia. Adicionalmente, ello debe ser articulado a la educación. No basta únicamente con crear un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Este sector, como muchos otros, no mejorará creando más leyes ni mucho menos dependencias burocráticas, puesto que la inversión debería enfocarse en los grupos de investigación científicos y académicos, tal y como lo hacen algunos gobiernos de Europa y Norteamérica.
ADENDA: Daniel Quintero ha sido un excelente gallero, peleó hasta el cansancio con la prensa regional y un grupo económico. El problema es que algunos incautos cayeron en su estrategia de marketing político: “que hablen bien o mal pero que hablen”. Dejad de dedicarle editoriales y entrará en desesperación. @JuanDaEscobarC



