Hasta donde han llegado los extremos de los cavernícolas y obsoletos “jefes” de los partidos políticos que de un solo tajo y de acuerdo a sus intereses económicos, sociales y políticos, le han prohibido a los parlamentarios colombianos que tomen decisiones que ellos consideran justas para el bienestar de la sociedad a la cual encarnan por ser los voceros del pueblo que les dio su respaldo, pero sus jefes políticos no les permiten opinar…discernir…ni pensar…
Se han convertido en zombis muy parecido a la serie “The Walking Dead” o en palabras corronchales, “Los muertos vivientes”, que no piensan, no tienen vida, solo comen carne humana, pero como lo explican los cineastas, las cosas van cambiando de acuerdo a las necesidades y por ello, “han pasado de ser unas figuras puramente terroríficas a personajes con pleno derecho” donde el zombi apocalíptico intenta llegar a la supervivencia, pero les es casi imposible por ser zombis descerebrados, manejados por seres humanos que los persiguen y encierran en una mezcla, no de terror y drama, sino de nepotismo, corrupción e intereses personales.
Los presidentes de los partidos políticos Liberal, Conservador y La U anunciaron que sus colectividades no apoyarán las reformas que el gobierno ha intentado llevar a la mesa de discusión, alegan que no hay debates limpios y concordantes con la realidad, lo que no expresan, es la de los intereses de un pequeño sector de nuestros empresarios y politicastros que no desean perder los beneficios que en historia han usufructuado, así como el poder encarnado en dichos presidentes, que no desean estar en el ostracismo, ya que tienen inyectado un virus que los han convertido en zombis de la política y valen más sus rabietas longevas que la sindéresis de lo que le conviene al país.
Lo que también es cierto, que estos zombis jefes con su experiencia negativa, aprovechan los papayasos que les brinda el Presidente Petro, al no cumplir con su papel de estadista, cuando una de las principales premisas es la de pensar antes de actuar, no decidir en caliente, sino en frio, es pretender querer que el estado sea de su propiedad, lo cual no es digno de un estadista.
Actuaciones de pedirle la renuncia a todos los ministros para recomponer la coalición de gobierno por no caminarle a las reformas propuestas es normal en todos los gobiernos, pero remplazarlos en menos de 48 horas, con súbditos de sus entrañas, sin diálogos, es un adefesio político ya que para que exista gobernabilidad debe tener mayoría en el parlamento, cosa que su partido y el Pacto Histórico no lo tienen.
El presidente Petro y sus aliados de la izquierda deben entender que la geopolítica es cambiante, dinámica e impredecible, y lo estamos viendo en la mayoría de países vecinos que cambian de derecha a izquierda y viceversa ya que el gusanillo de la política corrupta y el nepotismo, no solo es de la derecha, en las izquierda también y a montones, por ello, las reformas deben ser consensuadas para que un próximo gobierno, que seguro no va a ser de izquierda, no tire a la basura las reformas unilaterales.
La mala concepción que tiene el gobierno actual de la sociopolítica, se nota en la forma como se intenta aplicar sus políticas para lograr los objetivos que ella promulga, cuando los encargados, no sabemos si son directrices de Petro, han actuado con estrategias unipersonales, con faltas que denotan poco conocimiento de lo que es una negociación, que su principal lema es “todos ganan…todos pierden”.
El rumbo tomado por los partidos en Colombia, deja mucho que desear, se han convertido en propiedad privada dirigida por sombíes que traen una estela de conocimientos que deberían trasladarlos a mejorar el nivel de vida de la patria, que ellos mismos han maltratado en la historia y es hora que depongan sus rabietas de nepotismo e intereses para lograr acuerdos de paz, de reformas a la salud, la laboral, las pensiones, la tenencia de la tierra, con senadores, representantes, diputados y concejales, sin quitarles el derecho a discernir, como sucede actualmente, con amenazas maquiavélicas apoyados en los mal llamados estatutos de partido.
Los jefes de los partidos obsoletos, se creen “teósofos”, es decir aquellos ilusos que se imaginan estar iluminados por un espíritu superior, a pesar que su creadora, es una Teosófica Rusa, mamerta de izquierda llamada Helena Petrovna Blavatsky, que su filosofía se refiere a “Vida limpia, mente abierta, corazón puro, intelecto despierto, percepción espiritual sin velos, afecto fraternal para todos, presteza para recibir consejo e instrucción y no hay distinciones por razas”.
¿Será que a los miembros de los partidos apliquen la Teosofía…?. El tiempo lo dirá…



