Concebido como una obra maestra e inspirada en el sofisticado diseño japonés, el Mazda3 ha sido galardonado mundialmente por la belleza de su estética, capaz de seducir en cada curva y desde cualquier perspectiva. Disfruta a bordo de una experiencia de conducción en perfecta armonía, en la que se redefine la elegancia de un vehículo, por sus fluidas líneas, acabados y materiales de alta calidad que marcan el inicio de una nueva generación.
Sin embargo, la historia de Wilfrido Díaz Polo pone en tela de juicio esta imagen idílica del Mazda3. La odisea con su Mazda 3 modelo 2021 ha sido un calvario, sumando más de 10 entradas al taller en los últimos 28 meses. A pesar de que su periodo de garantía se extiende hasta abril de 2024, el vehículo ha experimentado problemas mecánicos desde abril de 2021, dejando a Wilfrido en una desafiante situación.
La factura de compra, fechada el 17 de marzo de 2021, refleja una inversión significativa de $75.950.000 para adquirir el Mazda 3 cero kilómetros, sin embargo, la experiencia se ha vuelto una gran frustración, marcada por múltiples fallos en el automotor.
El drama se intensifica con cambios en la suspensión, la caja de dirección y tres sustituciones del booster de frenos, dejando la dirección totalmente infuncional. «Hoy por hoy me están bailando indio», expresa Wilfrido Díaz Polo, destacando la falta de soluciones efectivas por parte de Mazda Colombia y el concesionario Auto Bardi en Cartagena de Indias.

En un esfuerzo por hacer cumplir la Ley de Garantía, Wilfrido Polo Díaz, decidió tomar medidas drásticas. Encadenado y en huelga de hambre, protesta en la sede de Mazda en Cartagena de Indias exigiendo una solución definitiva para su caso. «Los señores de Mazda Colombia solo aplican grasa en el vehículo; consideran que esa es la solución. Pero voy más allá, dentro de la política de garantías han cambiado repuestos malos por repuestos buenos, cuando la Ley no dispone de eso».
La seguridad del vehículo se ha convertido en una preocupación grave, ya que las fallas mecánicas persisten a pesar de los intentos de reparación. Wilfrido Polo Díaz y su familia exigen que se cambie el vehículo o que se les devuelva su inversión.



