Creíamos que el capitalismo se encontraba en sus últimas fases, pero de verdad verdad, es falso de toda falsedad, están saliendo por doquier defensores de ultranza, no al estilo del capitalismo salvaje que todos conocemos, se trata del supracapitalismo ultrasalvaje, que no deja títere sin cabeza, donde muchos que se encontraban agazapados con su baúl atiborrado de dinero, han salido a la luz pública para defender, no al modelo de Trump, mucho menos al de Bolsonero, ahora se trata de un derechista presidente de la Argentino de Maradona y Messi, llamado, Javier Gerardo Milei .
También pensábamos con ilusionismo y optimismo, incluyendo a los capitalistas tradicionales, de cómo era la manera de modernizar el capitalismo, se especulaba que era necesario apartar de un tajo el comunismo y el socialismo, para desarrollar el capitalismo sin apasionamientos partidistas, pero las famosas predicciones económicas y escandalosas proyectadas para el 2024, quedaron en la nube de la internet, para que los politicastros que pensaban que no había otro sistema económico diferente al capitalismo salvaje, pudiesen entrar, en un futuro, con servidores remotos y con máquinas virtuales para encontrar almacenados los datos de cómo mantener dicho obsoleto modelo económico.
Y decimos lo anterior ya que el nuevo prócer de ese supracapitalismo ultrasalvaje, es el citado Javier Gerardo Milei, quien tiene como premisa de primer orden el eslogan que “los experimentos colectivistas nunca son la solución a los problemas que aquejan a los ciudadanos del mundo”, también expresa que “occidente está en peligro ya que sus líderes no han defendido unos supuestos valores y en consecuencia dichos países tienden al socialismo y a su vez a la extrema pobreza”, cuando se requiere no solamente modernizar el capitalismo, sino también el comunismo y el socialismo..
Javier Gerardo, presidente de Argentina, el próximo premio Nobel de Economía, le da a conocer al mundo un análisis macroeconómico, que debe ser llevado a la academia para ilustración de cómo está el PBI per cápita mundial, al asegurar que, desde épocas remotas, algo así con desde el año 1800 hasta el 2023, “el PBI mundial se multiplicó por más de 15 veces, generando una explosión de riqueza que sacó de la pobreza extrema al 90 por ciento de la población mundial”, afirmación que echa por tierra los datos emitidos por el Banco mundial cuando dice que para el 2023, 1.100 millones, de personas, casi el 20% de la población viven en situación de pobreza multidimensional, casi 1.000 millones de personas en todo el mundo viven en la pobreza extrema y subsisten con menos de USD 2,15 al día y el 50 % de la población mundial vive con menos de USD 6,85 al día.
¿Pero quién tiene la culpa? La historia lo está demostrando, en la mayoría de los países donde se ha implantado el socialismo o comunismo, sus mandatarios se han apoderado del poder, pero, con lo sabroso que es el mando, se han convertido en dictadores, caso Cuba, Nicaragua y Venezuela, donde la corrupción y la violación de los derechos humanos ha sido pan de cada día, mal manejo de la economía, buscan pelas con los vecinos y peor aún, con los países poderosos y estos les han cortado toda opción con el comercio y la banca mundial, llevando a sus pueblos a la miseria absoluta y el alto índice de migración en búsqueda de mejores opciones de vida
Otros países que han cambiado de capitalismo a socialismo y nuevamente viceversa, van al ritmo de las olas que entran y salen ya que el pueblo desconfiado de todo, está ávido de los cambios que uno y otro prometen en campaña, pero que al estar en el poder son cucarachas el mismo calabazo, e intentan acomodar el poder y las normas a su estilo de pensar y de actuar, cuando las cosas sencillas son las que no caminan, como es la de un empleo digno, la salud, la educación, buenas vías, cero corrupción y nepotismo, pero normalmente el pueblo queda viendo un chispero y quedan como “las novias de barranca”
Modelos económicos están a la vista, la Termoeconomía, la Bioeconomía y la Economía Circular para el logro del desarrollo sostenible. Sólo es que exista voluntad política y empresarial.



