Todo un señor es José Félix Lafaurie, con los pantalones bien puestos y una inteligencia que a este país le hace falta valorar. A través de los años ha sido figura preponderante de la política colombiana, incluido el sector gremial , principalmente el ganadero.
Es un hombre que pisa firme, sin complejos ni obstáculos pasionales. Le cabe el país en la cabeza, actúa sin mezquindades ni pendejadas. Los logros y hoja de vida de José Félix no son el motivo de esta columna, sino el reconocimiento a quien piensa en el país por encima de las minucias limitantes del actuar, que dominarían a cualquier «güevón» que se crea importante.
Es un hombre de palabra que le está sirviendo al país en el difícil y desagradecido escenario de la paz.
No es cualquier pintado en la pared el que se le mide a aceptar tamaña invitación que le hizo el presidente Petro el 17 de noviembre de 2022 a hacer parte de los diálogos de paz con el sanguinario ELN, sobre todo teniendo en cuenta la tradición de Lafaurie, su estirpe, pensamiento y el no tener arraigo de subordinación.
Al mismo presidente Petro es posible que le falte sopesar la transcendental importancia del papel de legitimidad, seriedad, preponderancia, credibilidad que le aporta Jose Félix a esos diálogos. El tenerlo no significa que sea fácil para Lafaurie estar, ni que esté en subasta. Su presencia habla de compromiso con Colombia.
Con lo que hizo y está haciendo Lafaurie, queda claro que la persona que más respalda la paz del presidente Petro, aún en la diferencia, no es Verónica Alcocer, Laura Sarabia, ni mucho menos el pelucón de Gustavo Bolívar, no señores, no son ellos, sino José Félix Lafaurie Rivera. Lo demuestra con actos.
Coloquen en una balanza el peso de lo que hace Lafaurie en el Gobierno de Petro, «no estando en él», no tienen forma de equilibrarla ante su presencia.
Súmenle el hecho de la férrea oposición de la senadora María Fernanda Cabal al presidente Petro, donde el acompañamiento de Lafaurie a la paz, por mucha madurez, respeto mutuo, entendimiento que haya en el matrimonio, de que afecta, afecta; no cálculo la proporción. Hasta eso debe valorar el señor Presidente Petro.
Cuando Petro anunció. “Le voy a proponer, José Félix Lafaurie, que usted integre la comisión que hemos nombrado de parte del gobierno como negociadores con el Ejército de Liberación Nacional (ELN)” en el 39 Congreso Nacional ganadero, fue de admirar, pero lo grande no fue el llamado- sin quitarle la importancia- lo majestuoso fue aceptarlo, sin titubeos, nada más y nada menos por quién lo aceptó. La historia reconocerá a José Félix Lafaurie, particularmente su grandeza y el lujo de detalles con que viene desempeñándose en la negociación de paz con el ELN en tiempos de «Colombia, potencia mundial de la vida».



