Tú ya no tienes muchos años para vivir, y además no podrás llevarte nada cuando te vayas. Por eso, es vital ser ahorrativo sin sacrificar tu bienestar. El tiempo para disfrutar la vida es ahora, y los bienes que tanto te costó ganar, debes gozarlos.
No te preocupes por lo que pasará cuando te hayas ido, porque cuando te vuelvas polvo, no sentirás si te alaban o te critican, si te visitan al cementerio o te olvidan.
La vida debe tener más que trabajo desde la cuna hasta la tumba. Despiértate diariamente a disfrutar un día más de vida sin peleas ni rencores. No esperes mucho de tus hijos. Aunque se preocupen por ti, estarán ocupados con sus vidas. Enfócate en cuidar y amar a tus nietos.
Si ya tienes 65 años o más, no intercambies tu salud por riqueza trabajando en exceso. Recuerda que tener alimento y dinero para tus necesidades básicas es suficiente. No te compares con otros en fama, dinero o estatus social.
Acepta las cosas que no puedes cambiar y crea tu propio bienestar. Encuentra felicidad en las pequeñas cosas diarias. Busca tu propia felicidad y desafía a tus hijos a encontrar la suya.
Con buen ánimo, la enfermedad se curará más rápido. Practica el buen carácter, ejercicio, alimentación sana y consumo razonable de vitaminas y minerales. Aprecia la bondad en la familia y amigos. Ellos te harán sentir joven y revivir momentos importantes de tu vida.
El tiempo y las oportunidades son como el agua de un río, que nunca podrás tocar dos veces. Aprovecha cada minuto y no rechaces las oportunidades de disfrutar la vida.
No te fijes en la apariencia ni busques a la persona perfecta. Busca a alguien que te valore como persona o disfruta tu soledad.



