A propósito del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias FICCI 2024 se me hace imposible dejar de pensar en un clásico de clásicos que si a esta época se pudiera adaptar, pasaría de ser una novela sobre la mafia a ser una tragicomedia, un manual de todo lo que no debe ser.
No hay quien por lo menos no haya escuchado hablar de “El Padrino”. La famosa película de Francis Ford Coppola que contó con brillantísimas actuaciones como las de Marlon Brando, Al Paccino, Diane Keaton, entre otros grandes actores, esta trilogía inspirada en el libro de Mario Puzzo e igualmente titulada, se basa en una historia real de la temida mafia Siciliana que se adapta a la mafia newyorkina, es sin lugar a dudas una de las grandes joyas del cine mundial.
Hablo de esto porque son evidentes las similitudes entre la temida mafia y la clase política de nuestro litoral Caribe, podemos hablar de corrupción, nepotismo, el descarado uso de la violencia en todas sus manifestaciones para obtener el poder y control, tanto a nivel local como nacional, la vinculación de muchos de ellos en actividades delictivas como el narcotráfico, la extorsión, el lavado de dinero entre otros hechos para mantener el poder e influencia, no obstante, es importante recordar que cada grupo tiene sus propias características y contextos únicos.
Imaginemos que en esa adaptación al Caribe Colombiano, el protagonista seria un patriarca al que le dirían el Ab ruhi porque por esas cosas de las migraciones quienes lograron tomar fuerzas fueron las colonias sirio libanesas que con el tiempo se mezclaron culturalmente con los habitantes del Caribe y hasta un alto estatus les dimos… cosas de nuestra idiosincrasia, esta familia , tendría características de cartel, con poder e influencia a nivel local, regional, nacional, con grandes actividades empresariales que podrían ir desde cadenas de almacenes, joyerías, empresas de transporte, de construcción, hasta bancos que a menudo se ven involucrados en intrigas, triángulos amorosos, escapes de película, que pondrían a temblar la estabilidad de sus imperios, con desafíos frontales a ramas del poder y dominio total sobre otras, con un líder o cabeza de familia claro esta una figura patriarcal que domina los clanes aliados, es astuto, estratega en la toma de decisiones, sin miramientos a la hora de sacrificar lo que se necesario manejo de situaciones complicadas, a este patriarca, al que algunos también llamaran “El Viejo” todos muestran un indiscutible respeto (miedo) pues sus medidas son drásticas, algunos besaran su mano en púbico en señal de gratitud y evidente servilismo, otros le llamaran “Maestro”. En fin material para la versión Caribe lo tenemos de sobra, superaríamos en drama, suspenso, traición, acción, violencia, a cualquiera que antes se haya escrito, eso sí desprovistos tal vez más por los códigos de honor que aun los criminales de la ficción suelen tener, con consiglieres de medio pelo, que no son más que vulgares oportunistas, trepadores del bajo mundo.
Pensándolo bien, esta adaptación sería una copia muy barata de una película de culto pues nuestros protagonistas si bien ostentan el poder, no dejan de ser burdos saqueadores del erario, parásitos del Estado, que solo los indolentes veneran.



