“…El acuerdo nacional con constituyente o no, es necesario, la polarización está en un 51% para la izquierda y un 49% para la derecha…?
Las manifestaciones públicas en el mundo no son nuevas, la historia se remonta a 1830 que, aplicándole el sentido contemporáneo, se van desarrollando y cambiando de acuerdo a las diversidades momentáneas producto de edades, grupos sociales de personas, gremios, grupos políticos o étnicos o concepciones ideológicas religiosas que se expresaban o manifestaban en las calles, como sucedió en la antigua Europa con la revolución francesa y las feroces guerras napoleónicas que desataron movimientos callejeros a favor y en contra apoyadas o reprimidas por el mismo estamento.
En las potencias tradicionales como Estados Unidos y Gran Bretaña sus expresiones de protestas iniciaron desde el primer tercio del siglo xix con matices diferentes por tener poblaciones heterogéneas producto de la inmigración con orígenes diversos. Esas proliferaciones de marchas permitían que afloraran los diversos estatus de la población como las fiestas nacionales o cívicas, nacimiento de líderes sociales, religiosos o políticos y, por efectos de la penetración cultural-social, fueron copiados por diferentes países de América Latina.
En Colombia, el artículo 37 de la Constitución Política de Colombia reza: “…Toda parte del pueblo puede reunirse y manifestarse pública y pacíficamente. Sólo la ley podrá establecer de manera expresa los casos en los cuales se podrá limitar el ejercicio de este derecho”, y según sentencia C-742-12, 2012, p. 25 de la Corte Constitucional, dichas marchas tienen como objetivo “llamar la atención de las autoridades y de la opinión pública sobre una problemática específica y sobre las necesidades de ciertos sectores” y por tal razón debe tener la protección y salvaguarda del Estado.
Nuestra historia también es longeva, en 1902 se dieron las más conocidas por la forma espontánea como se desarrollaban específicamente con relación a la separación de Panamá de nuestro país, continuando con las recientes del 21 de abril contra del presidente Petro y las del primero de mayo del 2024 auspiciado por el gobierno actual.
Como Colombia, es el país de las mil maravillas, cada quien tira para su lado, acomoda las cifras de marchantes y maximizan o minimizan los problemas de acuerdo a sus intereses, la derecha y la extrema derecha tienen bloqueado en el Congreso los planes de reformas sociales, especialmente en el de la salud, donde hay muchos intereses económicos e impresionante corrupción con los dineros que les pertenecen a las IPS, y que las manejan las EPS, siendo ellas pertenecientes al sector privado y es el que mayor protesta por la defensa de sus intereses ya que una de sus funciones, que debería desaparecer, es dejar de ser intermediarias entre el Estado y los hospitales, para que los dineros sean girados directamente a estos últimos ya que al parecer las han tomado para cosas no muy santas.
En cuanto a la marcha a favor de Petro, políticos, estudiantes, gremios, personas del común, ejercieron también el derecho constitucional de marchar por las principales ciudades del país donde con sus arengas expresaron su apoyo a las reformas propuestas por el Gobierno, y sus simpatizantes también alegan que son miles y miles marchantes.
Pese a los errores cometidos por el gobierno Petro, normal en todos los gobiernos anteriores, el mismísimo presidente se subió a tarima y parodiando lo que también enarboló el expresidente Álvaro Uribe, defendió su gobierno y se fue lanza en ristre contra las políticas laborales de los gobiernos de derecha e insistió en que algunos sectores políticos y de la extrema derecha están planeando un golpe de Estado en su contra, un golpe sin disparar, ni tanques de guerra, se refiere al bloqueo parlamentario y las críticas muchas veces sin fundamentos a sus propuestas de cambio.
Lo que sí es cierto, es que el país requiere de una transformación en todo su estamento, ningún colombiano se puede oponer a la propuesta de mejorar la cobertura y la estabilidad laboral de los colombianos, cuando solamente uno de cada cuatro adultos mayores, logra su jubilación, mejorar los índices de seguridad, diálogos de paz que no estén al vaivén de los grupos alzados en armas, el descarado transfuguismo en los partidos políticos, disminución de los 4 millones de personas que pasaron hambre en el 2023 en Colombia, más de 15 millones de personas en inseguridad alimentaria moderada o severa, 250 niños murieron por desnutrición infantil durante el 2023, el 36.6% de los colombianos viven en pobreza monetaria, el 14% de colombianos en pobreza multidimensional.
El acuerdo nacional con constituyente o no, es necesario, la polarización está en un 51% para la izquierda y un 49% para la derecha, ello indica que estamos próximos a un enfrentamiento social, que nunca debe darse, si no pensamos en función de país.



