En una confesión exclusiva con SEMANA, Sneyder Augusto Pinilla Álvarez, exsubdirector de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), ha sacudido los cimientos del poder político en Colombia. Pinilla, quien busca un principio de oportunidad con la Fiscalía, ha expuesto una red de corrupción que, según él, involucra a altos funcionarios del Gobierno y congresistas claves en el entramado político del país.
Uno de los nombres destacados en esta revelación es el de Sandra Ortiz, exconsejera presidencial para las regiones, quien según Pinilla, fungió como «mensajera» en la entrega de 3.000 millones de pesos al presidente del Senado, Iván Name. Este dinero, proveniente de un polémico contrato de carrotanques en La Guajira, habría sido entregado en maletas días antes de las elecciones regionales y locales de 2023.
Iván Name, por su parte, habría recibido una parte de estos sobornos, según el relato de Pinilla, mientras que el presidente de la Cámara, Andrés Calle, habría sido receptor de otra porción de dinero, entregada personalmente en su apartamento en Montería, Córdoba.
Pero las implicaciones no se detienen ahí. Andrés Idárraga, secretario de Transparencia de la Presidencia, también se ve salpicado por estas revelaciones. Su presunta participación en un presunto tráfico de influencias ha generado un escándalo adicional en torno al caso.
Además de los mencionados, Pinilla apunta hacia otros 15 congresistas y varios altos funcionarios del Gobierno, incluyendo al ministro del Interior, Luis Fernando Velasco, así como a los titulares de Salud, Hacienda y Minas. Un interrogante importante surge en torno a Carlos Ramón González, exdirector del Dapre y cercano a Petro, cuya presunta implicación en la activación de la máquina de sobornos en el Congreso deberá ser esclarecida en el curso de la investigación.
Estas revelaciones ponen de manifiesto la magnitud del escándalo de corrupción que, según Pinilla, se gestó en el corazón del Gobierno y el Congreso, evidenciando la urgente necesidad de una investigación exhaustiva y transparente para restaurar la confianza pública en las instituciones del país.
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Sneyder Pinilla, renunció a la Ungrd el pasado 6 de marzo de 2024, en medio de graves cuestionamientos por irregularidades en la adquisición de carrotanques para el abastecimiento de agua potable en La Guajira y otros territorios afectados por la falta del insumo vital. Duró nueve meses como subdirector.



