Por: Juan Carlos Valdelamar Villegas, Ph.D. | Biólogo, Especialista en Estadística Aplicada, Maestría en Ciencias Ambientales y Doctor en Toxicología Ambiental. Consultor e investigador independiente.
Recientemente, se ha conocido — a través de los acostumbrados mensajes emitidos por sus redes sociales y de los portales noticiosos al servicio del alcalde de Cartagena de Indias, Dumek Turbay Paz — el ecocidio llevado a cabo contra las formaciones de manglares ubicados en algunos sectores del caño. Juan Angola: un importante ecosistema acuático de carácter lótico que sirve de corredor ecológico entre la Bahía de Cartagena y la Ciénaga de la Virgen.
El señor Turbay, en un mensaje compartido a través de la red social ‘X’ (antes Twitter), justifica el ecocidio como una medida útil para proteger el ecosistema de la contaminación generada por los residuos sólidos que la ciudadanía suele depositar de manera directa e indirecta en este importante ecosistema, y que los infortunados manglares retienen contra su voluntad entre las raíces.
Ante esta situación, y debido a mi compromiso como biólogo defensor de nuestros ecosistemas y nuestra biodiversidad, no dudé en manifestarle al alcalde, en la misma red (X), mi opinión sobre lo desafortunada e incongruente que había sido la acción adelantada contra los manglares.
Frente a la situación antes manifiesta, y como era de esperarse, el portal noticioso Revista Metro salió a lavar la cara del funcionario, tratando de justificar el ecocidio mediante la publicación de la nota ‘ Campaña Juan Angola resplandece: avances en materia de navegabilidad y recuperación del ecosistema ‘.
En dicha nota se cita la opinión de un supuesto experto en el área ambiental, el señor Rodolfo Díaz Wright, quien afirma que el mangle es «una especie invasora, receptora de residuos sólidos en sus raíces y rellenador eficaz de los cuerpos de agua».
Esta idea, sin duda, rompe todos los paradigmas que hasta ahora se han tenido frente a la importancia de los manglares, contrariando, de paso, lo manifestado por entidades tan importantes como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el Museo Americano de Historia Natural , las cuales catalogan a los manglares como elementos fundamentales para la conservación y mantenimiento de la biodiversidad de los ecosistemas costeros debido a su importante papel en los siguientes procesos:
- Productores de oxígeno.
- Fijadores de dióxido de carbono y, por ende, agentes importantes para reducir los efectos del cambio climático.
- Estabilizadores de taludes.
- Refugio de animales vertebrados como los peces, aves, reptiles y mamíferos como los mapaches.
- Hábitat de múltiples especies de animales invertebrados, en especial de moluscos y crustáceos.
- Facilitador de procesos de biodepuración de aguas.
- Retención de sólidos.
Estas y otras bondades de los manglares las documentó personalmente para el caño Juan Angola en varias oportunidades, no solo en los cursos que impartió a varios profesionales del área ambiental en la ciudad de Cartagena, sino también a través de notas ciudadanas como la que Escribí el 14 de enero de 2019, la cual fue publicada en el portal ‘ Las 2 Orillas ‘. En esa nota hice un análisis de los impactos ambientales generados sobre el ecosistema y la biodiversidad del caño Juan Angola (leer ‘ Juan Angola, el caño que nos roban en Cartagena ‘).
Fuente: https://www.las2orillas.co/juan-angola-el-cano-que-nos-roban-en-cartagena/
Además de la opinión expresada por el señor Díaz, la Revista Metro también publicó la opinión del biólogo Francisco Castillo González, asesor de la Alcaldía de Cartagena en asuntos ambientales, quien afirmó que lo realizado con los manglares fue una ‘poda técnica’ para que «el caño Juan Angola vuelva a ser uno de los territorios más verdes y biodiversos de Cartagena».
Hasta este punto no deja de asombrarme el nivel de raciocinio al que puede llegar un asesor con tal de justificar su salario y seguramente su continuidad. Son impresionantes los malabarismos a los que recurren algunos profesionales para justificar un ecocidio, haciendo que esta situación se asemeje a la paradoja de Teseo, que, para este caso, nos cuestionará si tras reemplazar los mangles del caño Juan Angola con otros mangles, el caño seguirá siendo el mismo caño.
Señores, la época de los calabacitos alumbradores pasó hace rato. La información científica es clara respecto a la importancia de los manglares. No en vano, el Ministerio de Ambiente de Colombia sostiene que «los manglares constituyen un ecosistema irremplazable y único».
Además, son cientos los artículos científicos que dan cuenta de la importancia de los manglares para la conservación de la biodiversidad y los impactos negativos que tiene su pérdida en la biodiversidad de especies que habitan las zonas circundantes; como lo demuestra un artículo publicado en la prestigiosa revista Nature, en el que se concluye que la disminución de las formaciones de manglares puede reducir hasta en un 20% la biodiversidad de organismos que son importantes para biodegradar la materia orgánica que se deposita en los fondos.
El contraste entre las promesas electorales del entonces candidato Turbay Paz y las acciones efectivas respecto al ecosistema del caño Juan Angola en Cartagena resulta evidente. En el Plan de Gobierno propuesto por Turbay, se enfatizó la creación de una ciudad verde y amigable con el medio ambiente, incluyendo la priorización de un corredor ambiental en la Ciénaga de la Virgen (inciso 6.2). No obstante, esto parece contradecir con la falta de continuidad del corredor ecológico del caño Juan Angola, esencial para el mantenimiento de la biodiversidad, especialmente de los manglares.
Es más, el mismo candidato prometió la recuperación de los canales (inciso 5.9) y el fortalecimiento del Sistema de Información Ambiental para la toma de decisiones (inciso 5.5), lo cual contrasta con las acciones concretas aquí denunciadas que atentan contra la preservación de la funcionalidad ecológica del caño Juan Angola.
Esto último también está en contravía de lo dispuesto en el Plan de Desarrollo propuesto por la Alcaldía de Cartagena para el periodo 2024-2027, en el cual se plantea la promoción de prácticas ambientalmente respetuosas y la conservación de recursos naturales (inciso 2.4.3).
Llama poderosamente la atención que, para cumplir con los propósitos anteriormente mencionados, la Alcaldía de Cartagena, a través del Plan de Desarrollo pretende implementar dos programas: el primero destinado al bienestar animal y la protección de la vida silvestre (inciso 2.4.3.1), y el segundo centrado en la gestión y conservación de la biodiversidad (inciso 2.4.3.2).
Estos programas parecen adecuados en teoría, pero es necesario asegurar que se aborden adecuadamente las preocupaciones específicas relacionadas con la conservación de ecosistemas como el caño Juan Angola y su vital matriz vegetal compuesta principalmente por las formaciones de manglares. Señor alcalde, a pesar de lo que dicen sus ‘ilustres’ asesores, le puedo asegurar que el manglar no tiene la culpa.



