El paño maravilloso del rey es la historia que casa perfecto a la embajadora de Colombia en Italia, la sincelejana Ligia Margarita Quessep Bitar. Su mayor logro para ocupar tan alta dignidad es haber hecho nada por Sincelejo, por Sucre, menos por Colombia, remenos por Petro; si acaso se lo tropezó en el COVID y lo dudo. Ni siquiera por la «polla» Verónica Alcocer, primera dama de la nación, que en su época juvenil en Sincelejo era considerada «mala compañía» para las niñas de «bien», entre ellas, Ligia Margarita.
Su señora madre es Ligia Bitar de Quessep, una bonita señora, de exoftalmicos azules atributos, por demás insoportable de la típica hediondez aristócrata barata del pueblo. Saber que en la que fue su casa del exclusivo barrio Venecia, de Sincelejo terminó viviendo el exparamilitar Rodrigo «Cadena», por esas negociaciones comerciales que dan vueltas, que de una u otra forma comenzó el padre de «la Gigi», Jaime Quessep Esguerra, que su almohada sabe que fue representante de la contraloría bastante imperfecto.
Aclaro que a «la Polla» la conozco desde adolescente, en la casa del que fuera mi amigo -en pasado- Alex Quessep. La polla era de día y noche de esa casa. Desde que la polla salió embarazada juvenilmente, siendo despreciada por la sociedad sincelejana, siempre la he admirado, porque defendió la vida de su hijo de la estúpida y cruel presión social ¡Mujer de admirar! Por ese solo hecho la respeto y defiendo. Le tocó duro. Hasta donde «La Gigi» le hacían el feo.
Vaya a saber porqué tropezón termina «La Gigi» inmerecidamente de embajadora; fue en combo, porque Petro le nombró a todos sus hermanos, incluido Jorge Arturo Quessep, que estaría bien por debajo de ser al menos promedio neuronalmente, es el director regional del Departamento de Prosperidad Social en Sucre. Buena prosperidad que seguramente le espera a él, porque Sucre no la huele. Mientras que los que se respaldaron las verdes de Petro, terminaron de parias, sin nada de ese gobierno.
Es de anotar que Alex Quessep, el llave de «la polla» hoy vende pasteles. Merecidamente le ha ido bien, aún cuando un primo suyo con descendiente «chef» califica la pastelera venta de «chirrete» ¿Los de él serán gourmet?
Lo cierto es que esa embajada de «la Gigi» ha estado dentro de lo esperado, cobrando sueldo, sin pena ni gloria. Armando Benedetti que se luchó esa presidencia, mejor le ha ido a un perro en misa que a él en el gobierno del ingrato Petro.
«La Gigi» embajadora, terminó casada con un italiano de a pie, porque parece que la cosa en Colombia la tuvo complicada. Con sinceridad, da «envidia»- pecado capital- que muchos soportaron la estela y época de Petro guerrillero, ocultándolo incluso en el baúl de su carro para salvarlo, exponiendo sus vidas, familia. Hoy no cuentan, mientras que a la que no hizo nada por Petro, por Sincelejo, por Sucre, por Colombia, menos por el mundo, posa de flamante embajadora con unos «méritos» profesionales de tramitadora y «pomposa» «trayectoria diplomática internacional» igual al paño maravilloso del rey, quien realmente estaba encuero.
Coletilla: Karyme Cotes, congresista por Sucre, quedó «vestida» para presidir la comisión de acusación de la cámara.



