Asistir a la celebración de los 80 años de Radio Sincelejo fue una experiencia que no solo me permitió conmemorar la longevidad de esta emisora, sino también explorar las raíces de su historia. Más allá de la admiración, sentí un profundo respeto por el tesón y esfuerzo de Germán Gómez Peláez, pionero de la radiodifusión en Sucre. Fue él quien marcó el camino que sus hijos, Aurelio Gómez Jiménez y Jorge Gómez Jiménez, junto con sus hermanos, han recorrido con determinación durante ocho décadas de triunfos, emociones y desafíos superados. Así, Radio Sincelejo se ha consolidado como un baluarte de la región.
Hacer radio no es una tarea sencilla. Exige equilibrar los aspectos técnicos con una enorme responsabilidad social. Durante la ceremonia, los asistentes nos deleitamos con las anécdotas sobre el nacimiento de la emisora, alimentada por la pasión inquebrantable de Germán Gómez Peláez, un verdadero hombre de radio. Sus hijos tomaron esa bandera y la han llevado con orgullo, construyendo un legado que trasciende generaciones.
En su intervención, la familia Gómez narró cómo formaron a locutores y periodistas de renombre, como Walter Fortich y Carlos Martínez Ortiz, entre otros. Aunque algunos de ellos ya no están, su legado sigue vivo en la radio colombiana, que alguna vez fue considerada una de las mejores de América Latina.
El evento concluyó con las palabras de Aurelio Gómez Jr., quien enfrenta el desafío de modernizar la emisora en un contexto marcado por el avance tecnológico. Su misión es clara: evitar que Radio Sincelejo, un patrimonio cultural del departamento de Sucre, pierda relevancia ante la falta de contenido innovador.
La radio local tiene un papel fundamental en las comunidades, ya que refleja las iniciativas del entorno, promueve el compromiso social y apoya a los artistas locales. Desde aquí, deseamos éxito al relevo generacional de esta familia, que deberá enfrentarse a las crisis actuales de los medios de comunicación, especialmente frente al avance de los monopolios. Un caso emblemático es el del Grupo Prisa, de origen español, que adquirió Caracol Radio y desde entonces ha desestimado el talento local, imponiendo un modelo que replica la radio de la Península Ibérica, en detrimento del sistema radial nativo.
El Grupo Prisa no se ha detenido ahí. Ha expandido su influencia por toda América Latina, incluyendo a la comunidad hispanoamericana en Estados Unidos. Entre sus adquisiciones más notables están frecuencias emblemáticas como Radio Chile Internacional, además de una sólida presencia en Brasil, el país más extenso del continente. En Colombia, su más reciente movimiento fue la adquisición del Canal Uno, desplazando programas informativos de gran tradición, como *CM&* de Yamid Amat.
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Esto refleja una estrategia del Grupo Prisa orientada a monopolizar los medios de comunicación en la región, homogenizando contenidos y sacrificando las identidades locales. En Colombia, su apuesta por trasladar el formato radial a la televisión parece más un intento de integración forzada que una verdadera innovación.
Ante este panorama, el desafío para radios locales como Radio Sincelejo es claro: resistir la uniformidad, preservar su esencia y seguir siendo un espacio que refleje la voz de su comunidad. Al final, la fortaleza de la radio no radica en la tecnología, sino en su capacidad de conectar con la gente, de narrar las historias de su entorno y de mantener viva la memoria colectiva. Ese es el verdadero legado que no puede desaparecer.



