Han pasado varios años desde mi última visita a Bogotá. Fue en 2019, cuando el Fondo Mixto para la Promoción de las Artes de Sucre, dirigido por John Oviedo, seleccionó mi libro Pido la Palabra para representar a nuestro departamento en la Feria Internacional del Libro. Aquel evento en la capital colombiana fue una grata sorpresa, ya que no planeaba viajar debido a mi profundo temor a volar. Sin embargo, me animé y regresé lleno de alegría tras compartir con destacados escritores sucreños como Ricardo Vergara Chaves y Luis Payares, entre otros poetas reconocidos de nuestra región.
Aunque mi miedo a los aviones persiste, el próximo 22 de noviembre tendré que enfrentar ese temor por una razón que llena de orgullo a toda nuestra familia. Mi hijo, Manuel Medrano, se presentará en el Movistar Arena de Bogotá. Este evento ha generado un gran revuelo en nuestro círculo familiar. Sus hermanos viajarán desde distintas ciudades, acompañados por sus hijos, para presenciar un show que ha agotado entradas en numerosos escenarios. Entre ellos, destacan sus diez conciertos en México, incluyendo su actuación en el icónico Palacio de Bellas Artes, un espacio reservado para los artistas más prestigiosos de América Latina.
En esta ocasión, me toca asumir nuevamente el rol de «jefe de la manada». Superaré mis temores y estaré en primera fila en el Movistar Arena para rendir homenaje al gran artista en el que se ha convertido mi hijo. Manuel Medrano, cantautor y ganador de dos Latin Grammy en las categorías de Mejor Álbum Cantautor y Mejor Nuevo Artista, continúa llevando su música por el mundo, ganando admiradores y consolidándose como un referente del talento colombiano.
Warner Music México ha sido un respaldo clave en su carrera, considerándolo uno de sus artistas favoritos y apoyándolo en cada gira. Además, su compromiso con los medios de comunicación demuestra no solo su profesionalismo, sino también la humildad que lo caracteriza.
Estos días he recordado cómo comenzó su aventura musical. Todo inició cuando su madre le regaló una pequeña guitarra en Navidad. Manuel, autodidacta, rápidamente aprendió a tocar, presentándose en bares de Bogotá mientras trabajaba en una tienda de instrumentos musicales. Sin embargo, tomó la difícil decisión de dejar su empleo para dedicarse de lleno a la composición. Animado por sus amigos, grabó videos caseros y subió dos de sus canciones: Afuera del Planeta y Bajo el Agua. Ambas se viralizaron, llamando la atención de importantes discográficas, entre ellas Warner Music México, que lo firmó y ha producido tres álbumes exitosos desde entonces.
A los 17 años, Manuel vino a Sincelejo a conocer a sus hermanos. Nacido en Cartagena de Indias, vivió en Bogotá desde los tres años junto a su madre. Ese encuentro con su familia paterna fue especial y marcó un antes y un después en nuestras vidas. Durante su juventud, se presentó en escenarios locales como el Teatro Municipal de Sincelejo, y en municipios como Tolú, Galeras y San Onofre, donde ya mostraba su talento con la guitarra. Sin embargo, nunca imaginamos que alcanzaría el nivel estelar que hoy disfruta.
Por todo esto y mucho más, estaremos en primera fila, agradecidos y orgullosos de su talento. Damos gracias a Dios por bendecir a Manuel Medrano, un artista internacional que no deja de sorprendernos.



