En un emocionante encuentro lleno de estrategia, entrega y momentos de alta tensión, Real Cartagena logró un importante triunfo por 1-0 sobre Llaneros, dejando en suspenso el desenlace del cuadrangular B de la semifinal del Torneo BetPlay II 2024. La victoria, sellada con un cabezazo preciso de Miguel Murillo al minuto 80, desató la euforia de los miles de aficionados que llenaron el estadio Jaime Morón.
El técnico apostó por una propuesta ofensiva desde el primer minuto, alineando a jugadores clave como Christian Marrugo, encargado de liderar la creación, y un frente de ataque con nombres de peso como Wilfrido De La Rosa, Teófilo Gutiérrez, Jhon Valencia y Juan José Salcedo.
Aunque los locales iniciaron con un dominio territorial, fue Llaneros quien puso en jaque al portero Aldo Montes con una triple oportunidad en los pies de Brayan Urueña, Omar Duarte y Neider Ospina durante los primeros minutos. Sin embargo, tras esos sustos iniciales, el cuadro heroico se adueñó de la posesión, generando asociaciones peligrosas gracias a Marrugo, Teo y el incansable Mateo Castillo.
El momento más controvertido de la primera mitad llegó pasada la media hora de juego, cuando Juan José Salcedo marcó un golazo de tijera que fue anulado tras revisión del VAR por una posición adelantada de De La Rosa, quien había interferido en la trayectoria del balón.
En la segunda parte, el técnico ajustó su estrategia. Los ingresos de Yosimarc Torres y Jairo Ditta le dieron frescura al equipo, aunque el gol seguía siendo esquivo. La entrada de Jesús Espinosa y el héroe de la noche, Miguel Murillo, al minuto 75, resultó ser el golpe de efecto que Real Cartagena necesitaba.
El tanto llegó tras una jugada colectiva que comenzó en los pies de Espinosa, pasó por Ditta y Salcedo, y culminó con un cabezazo letal de Murillo, aprovechando la indecisión del portero visitante, Kevin Armesto.
Con este resultado, Real Cartagena alcanzó los 9 puntos e igualó a Llaneros en la cima del grupo B. Sin embargo, el llamado «punto invisible» favorece a Llaneros, al haber terminado en una mejor posición en la fase regular. Esto significa que en la última jornada, el cuadro auriverde deberá vencer a Orsomarso en Palmira y esperar que Llaneros no supere a Quindío para asegurarse un lugar en la final del torneo.
La hinchada cartagenera, conocida por su pasión, fue clave en la victoria. Los cánticos y el apoyo incesante impulsaron al equipo en los momentos de mayor presión, confirmando que el Jaime Morón sigue siendo un fortín donde Real Cartagena crece y se ilusiona con el anhelado ascenso al fútbol profesional colombiano.



