En su más reciente columna de opinión, el abogado Alcides Arrieta, hace una crítica directa y contundente al actual alcalde de Cartagena de Indias Dumek José Turbay Paz, quien ha enfocado su gestión principalmente en la pavimentación de calles y la mejora de infraestructura urbana. Arrieta, aunque reconoce la importancia de estos avances, sostiene que estos no son suficientes para resolver los problemas más profundos que enfrenta la ciudad, como la violencia, el crimen organizado y la desigualdad social.
La columna se articula en torno a un reproche principal: la gestión del alcalde se está enfocando en la apariencia y en proyectos visibles como el pavimento, mientras que otros aspectos fundamentales del bienestar de los ciudadanos, como la seguridad, los derechos humanos, la inclusión social y la equidad, están siendo descuidados. Arrieta enfatiza que Cartagena no necesita solo pavimentación, sino un enfoque integral que aborde el desarrollo humano, la mejora en la calidad de vida, y la erradicación de las injusticias sociales que plagan a la ciudad.
En un tono crítico y algo sarcástico, Arrieta advierte que no se dejará «pavimentar el pensamiento» por una visión simplista del desarrollo que solo se basa en obras físicas. Con esto, él apunta a que el alcalde está siendo manipulado por el poder de las encuestas y la imagen pública, sin asumir la realidad compleja de la ciudad.
Además, Arrieta aborda problemas de fondo, como la corrupción, la desigualdad y la ineficiencia en los servicios públicos, mencionando casos específicos como la gestión de Aguas de Cartagena y el polémico proyecto Go-Catastral, que ha generado denuncias graves. Estas menciones subrayan que la administración de Turbay debe tomar medidas concretas para garantizar no solo la infraestructura, sino también un gobierno ético, transparente y comprometido con el bienestar social.
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El abogado concluye su columna defendiendo el principio de moralidad como eje central de la administración pública y hace un llamado a la restauración de los derechos y la dignidad de los ciudadanos, como una obligación constitucional que no puede ser ignorada.
En resumen, la columna de Arrieta es un llamado a la reflexión sobre una gestión pública más integral y responsable, que no se limite a los logros superficiales, sino que también atienda las profundas necesidades sociales de Cartagena.



