Cartagena de Indias atraviesa un momento crítico de violencia que no da tregua ni en Semana Santa. Este miércoles 16 de abril, alrededor de las 3:00 de la tarde, dos jóvenes fueron asesinados a sangre fría frente a un reconocido supermercado de cadena en el barrio El Carmelo, sumando otro capítulo macabro a la ola de crímenes que tiene en vilo a la ciudad.
Las víctimas, identificadas como Robert Martínez De Ávila, de 37 años, y Eduardo José Martínez Ayala, de 31, fueron atacadas cuando llegaban a un supermercado en una motocicleta. En ese momento, dos sicarios en un vehículo similar los interceptaron. El parrillero, sin mediar palabra, les disparó a quemarropa por la espalda, dejando sus cuerpos tendidos en plena vía pública, ante la mirada atónita de transeúntes y comerciantes.
Según la inspección técnica realizada por el CTI de la Fiscalía, ambos jóvenes recibieron múltiples impactos de bala, principalmente en la cabeza, lo que les causó la muerte inmediata.
La Policía reveló que entre los dos hombres sumaban 34 anotaciones judiciales. Robert Martínez tenía 26 registros por delitos como tráfico de estupefacientes, porte ilegal de armas, hurto agravado, violencia intrafamiliar y daño en bien ajeno, entre otros. Por su parte, Eduardo Martínez acumulaba 8 anotaciones por porte ilegal de armas, hurto calificado, amenazas, fraude procesal y lesiones personales.
Incluso, se supo que uno de ellos había salido recientemente de prisión, lo que refuerza la hipótesis de que este doble homicidio pueda tratarse de un ajuste de cuentas entre bandas del crimen organizado.
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Este hecho se suma a una cadena de homicidios ocurridos en los últimos días en Cartagena, lo que tiene en alerta a la ciudadanía y a las autoridades. A menos de 24 horas de otro ataque sicarial en Santa Clara, y del asesinato de un hombre en Los Alpes, la ciudad enfrenta una preocupante escalada de violencia, en la que los pistoleros actúan con total libertad en espacios públicos, incluso en plena luz del día.
El clamor de los cartageneros es urgente: ¡basta de indiferencia institucional!. Cartagena necesita acciones inmediatas y eficaces para frenar una violencia que está robando no solo vidas, sino también la paz y la esperanza.



