Mientras Cartagena de Indias sigue en medio del caos (asesinatos selectivos, inundaciones, desempleo, pésimo transporte público), el alcalde Dumek Turbay insiste en hacernos creer que nada pasa y que él es un excelso ejecutor.
Parece que todo es válido para subir la imagen caída de este el alcalde mentiroso. Su última estrategia fue regalar entradas para el último juego del Real Cartagena, por lo cual tendrá que explicarle a los cartageneros de dónde salieron los casi $600 millones que pudieron costar las 17 mil boletas.
Esta semana presentaré una petición, la que muy seguramente responderá diciendo que fueron unos empresarios dadivosos que donaron ese dinero, pero que prefieren permanecer en el anonimato. Si es así, entonces sería necesario preguntar: ¿Cómo sabremos los cartageneros que no se está lavando dinero? Ya son varios los casos similares: las donaciones de la tal ‘Cuadrilla del Alcalde’ y de la instalación de pantallas gigantes durante la Copa América del 2024 y en pre-campaña los parques en algunos barrios.
Y pese a que tiene a gran parte de los medios locales y varios nacionales de su lado, por razones que muchos sospechamos, la realidad de los hechos le sigue explotando en la cara. Los más recientes: el sicariato dentro de un colegio y los escándalos en el manejo de los procesos licitatorios de varios grandes proyectos, uno de ellos revocado recientemente (el alcantarillado de Bayunca y Pontezuela) debido a que Seinco SAS, una de las empresas del ‘Clan Barranqueño’, presentó una certificación con evidentes irregularidades.
La ciudadanía debe saber que la construcción es uno de los negocios más rentables que hay. Y que, cuando uno pone en la misma ecuación esa variable con los antecedentes de todas las denuncias que tiene el hoy alcalde cuando fue gobernador de Bolívar, queda fácil hipotetizar algunas de las razones detrás del marcado y desesperado interés de Turbay por sacar adelante proyectos mal planeados unos, innecesarios otros, o entregados a contratistas cuestionados, o que son amigos de su administración.
Un claro caso de lo anterior es el ‘Gran Malecón de Mar’; proyecto que, pese a que fue anunciado con mucha fanfarria, empezó dando tumbos desde su mismísimo arranque, tal y como lo documentara detalladamente la Contratopedia Caribe.
Los diseños del Gran Malecón del Mar fueron adjudicados a la empresa Carinsa (Contrato No. CMA-SID-002-2024 por más de $3.568 millones), cuyo gerente es Santiago Rizo Delgado, quien fuera el interventor de la construcción de la estación de bombeo de aguas lluvias diseñada por Alfonso Arrieta Pastrana en 2011. Estación que no funciona desde hace años y es una de las razones por la que esa parte del centro se inunda. Pero eso no importa, ya que tendremos un gran malecón a unos cuantos metros de distancia.
Contra viento, marea y todos los contratiempos producto de la improvisación, la administración Turbay le adjudicó el Contrato No. LP-SID-001-2025 (por $197.6 mil millones de pesos, que equivalen a unos USD$49.4 millones) al Consorcio Gran Malecón del Mar, conformado por: Dinacol SAS (Cartagena) con el 60%, A&D Alvarado y Düring SAS (Bogotá) con el 30% y Escalin Ingeniería SAS (Santa Marta) con el 10%.
Osvaldo Rodríguez Luna, amigo del alcalde Turbay, es una de las personas detrás de Dinacol. Imposible tampoco olvidar que, usando la rebuscada figura de calamidad, el alcalde lo premió con el Contrato CD-CP-OGRD-008-2024 por $3.102 millones en marzo del año pasado para la realización de unas obras que se traslapaban con las de la Protección Costera (proyecto en el que Dinacol y A&D Alvarado y Düring hacen parte del Consorcio Proplaya).
A propósito, los cuestionados diseños de la Protección Costera estuvieron a cargo de Alfonso Arrieta en representación de la Universidad de Cartagena. Por su parte, Juan Carlos Monzón Alvarado, representante legal de A&D Alvarado y Düring, fue sancionado desde el 20Jul2020 por la Autoridad del Canal de Panamá por diez años. Como quien dice, el Dream Team. Y todo pagado con el dinero de los contribuyentes. Pobre Cartagena.
Dice el refrán que «todo lo que empieza mal, termina mal». El proyecto del Gran Malecón no podía ser la excepción. Ahí sigue su rumbo al patíbulo con su andar chueco, intentando sobrevivir en un mar de irregularidades, de las cuales se destacan tres: (I) el cambio de los pliegos de la licitación; (II) una certificación de experiencia laboral cuestionable con indicios de fraude; y (III) una empresa del ‘Clan Barranqueño’ como parte del otro consorcio proponente. Y quiero aclarar que no deseo apropiarme del crédito absoluto de lo que se ha investigado, ya que Katerine Álvarez y Javier Julio Bejarano hicieron también su parte.
- Los cambios en los pliegos de la licitación
A finales de abril, durante una sesión del Concejo de Cartagena, fuimos testigos de las escandalosas irregularidades que develó el concejal Javier Julio Bejarano con relación a los cambios realizados a los pliegos. Esto, por supuesto, lo hizo acreedor de duras críticas de sus colegas amigos de la Alcaldía.
En el ojo del huracán vuelven a aparecer los mismos personajes: María Patricia Porras Mendoza (secretaria General), Wilmer Iriarte Restrepo (secretario de Infraestructura), Milton Pereira Blanco (jefe de la Oficia Asesora Jurídica) y Carlos Ordosgoitia Liñán (encargado de la Unidad Asesora de Contratación).
¿En qué consistieron los cambios y era eso posible legalmente?, se preguntarán varios de ustedes. Lo primero que hay que decir es que el documento base o pliegos tipo usado en esta licitación corresponde a la versión 3. En las Adendas #1 y 2, la Alcaldía cita el artículo 2.2.1.1.2.2.1 del Decreto 1082 de 2015 como argumento para modificar los pliegos de condiciones.
El problema es que los de la Alcaldía colocaron un nuevo numeral (numeral e) en la parte de la Capacidad Jurídica (ítem 3.2 de los pliegos), con el fin de introducir un requisito: los proponentes debían «contar con una licencia de explotación comercial otorgada por la Autoridad Marítima».
Este requisito, asevera el concejal, que «no era necesario, constitucional, legal ni reglamentario, introducirlo de manera arbitraria, contrayendo el ordenamiento legal en cuanto a la inalterabilidad de los documentos típicos, […] con el perverso propósito de impedir la libre concurrencia, situación que, efectivamente, ocurrió», ya que se presentaron solo dos oferentes.
Tal como lo expuso Julio Bejarano, no puede pasarse por alto que Dinacol era la única empresa con la licencia otorgada y que su gerente, Osvaldo Rodríguez Luna, mantiene una relación de amistad con el alcalde, lo que podría evidenciar un presunto favorecimiento. De acuerdo al concejal, estas irregularidades ya fueron puestas en conocimiento de la Procuraduría General de la Nación.
- Una certificación de experiencia laboral con indicios de fraude
Durante la audiencia de adjudicación de la licitación pública, Katerine Álvarez advirtió de inconsistencias en la certificación presentada por A&D Alvarado y Düring y que Juan Carlos Monzón Alvarado tenía una inhabilidad en Panamá, ambas desestimadas por la Alcaldía (ver págs. 6, 12-16 del acta de la audiencia).
Afirmaron los de la Alcaldía que entraron a la página web de la Cámara de Comercio de Bogotá y encontraron la citada certificación y que, además, dizque validaron el documento usando el código QR del sello de la apostilla que lo acompaña.
Es así que me di a la tarea de esculcar los expedientes de A&D Alvarado y Düring en la Cámara de Comercio de Bogotá y estos fueron los hallazgos:
- Certificado de experiencia registrado el 10May2024: en donde se registraron cinco actividades: dragado de 1.100.000 metros cúbicos (m3); construcción de 62.600 metros cuadrados (m2) de patio de contenedores; construcción de cinco edificios; el suministro y construcción de un rompeolas de enroscamiento y muro masivo de concreto; y el suministro, construcción, prueba y puesta en marcha de un muelle costero sobre pilotes metálicos. La fecha de inicio y terminación del proyecto fue reportada literalmente como «de julio de 2008 a julio de 2011» (solo mes y año). El documento está firmado por Robert Michael Ahern.
- Certificado de experiencia registrado el 02Jul2024: en donde se registraron, además de las cinco anteriores, tres más: pavimento rígido (para lo cual suministraron de 7.888 m3 de concreto hidráulico y de 5.439 m3 de excavaciones y rellenos); pavimento flexible (para lo cual suministraron 13.021 m3 de asfalto y 33.764 m3 de excavaciones y rellenos); y la construcción de 2.371 metros lineales de canales (para lo cual instalaron 1.600 m3 de concreto reforzado). La fecha de inicio y terminación del proyecto fue reportada literalmente como «de julio de 2008 a julio de 2011» (solo mes y año). El documento está firmado por David Taylor. Y se observa algo peculiar hay un trazo extremadamente recto en una letra ‘A’ de la firma, que se nota que no es natural.
- Certificado de experiencia registrado el 24Abr2015: es el mismo documento del 02Jul2014, con la única diferencia que la firma de David Taylor ya no aparece con el trazo recto en la ‘A’, sino curvilíneo.
- Certificado de experiencia registrado el 29Jul2017: es el mismo documento del 24Abr2015.
- Certificado de experiencia registrado el 22Dic2023: esta es la certificación que se presentó para la licitación del Malecón del Mar, en donde se registró que se realizó un dragado marino para canal de acceso a una dársena; construcción de un muelle marginal sobre pilotes metálicos; construcción de un enrocado de protección para el muelle; construcción de 62.600 m2 de patios de contenedores; construcción de cinco edificios. Adicionalmente se presenta una tabla de las principales cantidades de obra ejecutada.
En el ítem de dragado se observa una discrepancia con la cantidad total del material dragado, ya que pasaron de registrar 1.100.000 m3 a 1.380.032 m3. Lo otro que salta a la luz es que supuestamente colocaron un total de 127.101 m3 de roca (60.000 + 32.357 + 34.744), cantidad de obra que no había sido previamente registrada. Hay discrepancias igualmente en el volumen de concreto, el pavimento flexible, las excavaciones y los rellenos cuando se compara con las certificaciones de años anteriores.
La fecha de inicio y terminación del proyecto fue reportada literalmente como «del 14 de julio de 2008 hasta el 23 de junio de 2011», lo cual también contradice lo reportado en otras certificaciones.
El documento está firmado por Alessandro Cassinelli y tiene un sello de la apostilla con un código QR, el cual nunca pude activar pese que intenté de múltiples maneras. No sé cómo hicieron los del comité evaluador para ingresar al código durante la audiencia de la adjudicación de la licitación.
- Una empresa del ‘Clan Barranqueño’ como parte del otro consorcio proponente
El Consorcio Nuevo Litoral Cartagena era el otro proponente para la licitación del Gran Malecón del Mar. Estaba conformado por Diseños y Construcciones PT SAS /Cartagena) con un 10%, Befarhs Constructores SAS (Bogotá) con 40% y Construlatina SAS (Barrancabermeja) con un 50%.
Aquí hay dos aspectos a cuestionar. El primero es que, pese a que no tenían la licencia de explotación marítima exigida a última hora por la Alcaldía de Cartagena y que los descalificaba automáticamente, el Consorcio Nuevo Litoral decidió seguir en la puja y pagar una póliza de seriedad de la oferta por más de $23 millones. Tan caritativos ellos.
Lo segundo es que, entre los documentos presentados por el consorcio, estaba la misma certificación que Construlatina SAS (empresa del ‘Clan Barranqueño’) usó para la licitación de la construcción de los embarcaderos de la zona insular, la cual es fraudulenta y que denuncié en mi pasada columna.
A pesar de que el Consorcio Nuevo Litoral Cartagena no ganó la licitación, el haber presentado dicha certificación configura varias conductas punibles tipificadas en el Código Penal Colombiano (falsedad en documento privado y fraude procesal), las cuales denunciaré formalmente.
Pero lo anterior no es lo único cuestionable. Recuerden que Construlatina e Ingecol SAS hacen parte del Consorcio Embarcaderos Cartagena. Los representantes legales de Ingecol son Ambrosio Fernández Martínez-Aparicio y Álex Martínez Miranda. Este último es hermano de José Gabriel Miranda Martínez, quien aparece en documentación de las empresas Grupo Obinco SAS y Dinacol SAS (ganadora del contrato del Gran Malecón del Mar).
Todo parece indicar que ganaban con cara y con sello. Nos vemos en nuestra próxima entrega aquí en 724 | Noticias, en donde seguiremos revelando este entramado de empresas que participan en las licitaciones públicas pagadas con el dinero de todos los cartageneros.
Ñapa
Los veedores José Javier Caro De La Cruz, David López, Rafael Castro, Kevin Keep Arrieta y Raúl Martínez no encontraron ninguna anomalía. Sí, son casi los mismos personajes que participaron en la audiencia de la licitación de los embarcaderos de la zona insular (ver video aquí).



