WASHINGTON, D.C. — En declaraciones que resuenan en medio de una frágil tregua en Medio Oriente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este viernes que no dudaría en ordenar nuevos bombardeos contra Irán si los servicios de inteligencia estadounidenses confirman que Teherán está utilizando uranio a niveles necesarios para fabricar una bomba nuclear.
“Sin duda. Absolutamente”, respondió Trump cuando se le preguntó si consideraría una nueva acción militar, durante su partida hacia la cumbre de líderes de la OTAN en Washington el 24 de junio.
La advertencia se produce en un contexto de alta tensión tras la reciente escalada entre Irán e Israel, y mientras Irán continúa bloqueando las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en sus instalaciones nucleares.
En una publicación en su red Truth Social, Trump arremetió contra el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, a quien acusó de ingratitud tras afirmar que Irán había salido victorioso del conflicto con Israel. Trump reveló que supuestamente evitó que Jamenei fuera asesinado durante ataques anteriores, y acusó a Teherán de haber respondido con «ira, odio y repugnancia».
“LO SALVÉ DE UNA MUERTE MUY HORRIBLE E IGNOMINIOSA, y no tiene por qué decir: ‘¡GRACIAS, PRESIDENTE TRUMP!’”, escribió el mandatario en mayúsculas, aludiendo a que conocía la ubicación exacta del líder iraní durante los ataques.
Trump también aseguró que había considerado suavizar las sanciones económicas contra Irán, una demanda clave de Teherán en las negociaciones nucleares, pero que detuvo esos esfuerzos tras las recientes declaraciones hostiles de las autoridades iraníes.
En respuesta, el ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, criticó duramente las declaraciones del mandatario estadounidense. A través de la red social X, Araqchi exigió respeto hacia Jamenei y reiteró que Irán no reanudará el diálogo bajo amenazas.
“Si el presidente Trump realmente quiere alcanzar un acuerdo, debe abandonar su lenguaje ofensivo hacia nuestro líder supremo y respetar al pueblo iraní”, declaró el diplomático.
Irán, por su parte, rechazó nuevamente la solicitud del director del OIEA, Rafael Grossi, para inspeccionar los sitios bombardeados, acusando a la agencia de “ocultar malas intenciones”. Teherán sostiene que los informes sobre daños a sus instalaciones nucleares han sido “exagerados”.
Mientras tanto, desde Israel, el ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Saar, reiteró el llamado a la comunidad internacional para evitar que Irán adquiera capacidad nuclear. “Actuamos en el último momento posible para prevenir una amenaza inminente”, afirmó Saar, y subrayó que ahora es responsabilidad del mundo detener el avance nuclear iraní “por todos los medios necesarios”.
El panorama diplomático permanece tenso, aunque la Casa Blanca ha señalado que podría haber una reactivación de las negociaciones nucleares en los próximos días. Sin embargo, con ambos gobiernos intercambiando acusaciones, amenazas y descalificaciones, un entendimiento parece cada vez más lejano.



