La vida de Miguel Uribe Turbay, exsenador y precandidato presidencial del Centro Democrático, sigue pendiendo de un hilo. Aunque los médicos han logrado estabilizarlo tras una nueva intervención quirúrgica, su estado sigue siendo grave y su pronóstico neurológico permanece en reserva.
La Fundación Santa Fe de Bogotá, donde permanece hospitalizado desde el pasado sábado 7 de junio tras ser víctima de un ataque armado, emitió en la tarde de este jueves 3 de julio un nuevo parte médico que mantiene en vilo a sus seguidores, a la clase política y al país entero.
Según el comunicado oficial, Uribe Turbay «presenta estabilidad en sus condiciones hemodinámicas, con soporte ventilatorio mecánico permanente, bajo sedación y relajación neuromuscular», lo que indica que su situación es crítica, pero controlada.
La clínica confirmó que fue sometido en la mañana a una cirugía programada como parte de su tratamiento integral. “Los procedimientos realizados han permitido dar continuidad a sus necesidades terapéuticas, con resultados que han favorecido su estabilidad y evolución”, informó la entidad.
A pesar de esta leve mejoría, la Fundación Santa Fe reiteró que su estado sigue siendo delicado y que el pronóstico neurológico es reservado. El manejo del paciente, aclaró, continúa bajo un enfoque multidisciplinario en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), con monitoreo permanente.
Por su parte, su esposa, María Claudia Tarazona, compartió un mensaje en redes sociales que, aunque esperanzador, refleja la angustia que atraviesa su familia: “Miguel salió bien y está estable. Infinitas gracias a todos por sus oraciones y buena energía”, escribió en su cuenta de Instagram.
Mientras tanto, en redes sociales y círculos políticos, crece la preocupación por lo que este atentado representa no solo para su vida personal, sino también para la democracia y el clima de seguridad en el país. Colombia espera respuestas, y sobre todo, una pronta recuperación.



