Una explosión accidental destapó un plan que pudo haber terminado en tragedia. Nicol López Rey, una mujer de 28 años proveniente del departamento del Putumayo, fue capturada en flagrancia en el sector de El Lucero, en la localidad de Ciudad Bolívar, sur de Bogotá, luego de que uno de los artefactos explosivos que transportaba se activara dentro de un establecimiento comercial.
Según reveló la Fiscalía General de la Nación, López Rey tenía en su poder tres artefactos explosivos improvisados ocultos dentro de un bolso. Al parecer, su objetivo era instalarlos en lugares estratégicos del sector, posiblemente bajo órdenes de un grupo armado ilegal que, según la investigación, la habría instrumentalizado a cambio de dinero para ejecutar la acción terrorista.
El pasado 22 de junio, mientras ingresaba a un local comercial, uno de los explosivos cayó accidentalmente al suelo y detonó. De inmediato, uniformados de la Policía Nacional atendieron la emergencia y procedieron con su captura.
Las autoridades confirmaron que los dispositivos estaban fabricados en contenedores plásticos y contaban con un sistema de activación eléctrica que presuntamente podía ser controlado de manera remota, lo que aumenta la gravedad de la amenaza que representaban.
En audiencias concentradas, la mujer aceptó su responsabilidad de forma libre y voluntaria. Un fiscal especializado de la Seccional Bogotá le imputó los delitos de terrorismo; tráfico, fabricación y porte de armas y explosivos de uso restringido; y daño en bien ajeno. Como medida preventiva, el juez de control de garantías ordenó su reclusión inmediata en un centro carcelario.
La Fiscalía continúa con las investigaciones para identificar a los responsables intelectuales de este intento de atentado frustrado.



