Hoy celebramos un aniversario más del día más significativo en la historia de nuestra amada Colombia: Recordando aquel 20 de julio de 1810, fecha en la que se encendió la llama de la libertad, la misma que aún hoy alumbra nuestro compromiso con la Patria.
Como miembro de la reserva activa del Glorioso Ejército Nacional, no puedo dejar pasar esta fecha sin rendir un homenaje profundo, sentido y patriótico a quienes hace más de dos siglos alzaron la voz contra el yugo opresor, soñando con una nación libre, soberana y digna. (ironía: hoy estamos clamando libertad del yugo de un gobierno opresor).

Ese grito de independencia no fue una simple proclama: fue el inicio de una gesta heroica, de una lucha encarnizada, en la que hombres y mujeres valientes, empuñando más valor que armas, decidieron cambiar el destino de una tierra que hasta entonces era propiedad de la corona. Fue en las sabanas, en los páramos, en los llanos y en los montes donde se forjó nuestra libertad, a punta de coraje, sacrificio y sangre.
«¡Si es necesario morir por la Patria, estoy dispuesto a hacerlo!», exclamó Antonio Nariño, símbolo de entrega absoluta. Y así lo hicieron miles. Como José Acevedo y Gómez, el «Tribuno del Pueblo», que arengó sin temor: “Si el pueblo conoce sus derechos y sabe defenderlos, no hay poder humano que pueda esclavizarlo.”
Hoy, más de doscientos años después, seguimos defendiendo esa misma causa. Porque la libertad no es un logro del pasado, es una tarea permanente. En cada centímetro de territorio donde ondea el tricolor nacional, hay un soldado, un infante de marina, un aviador o un policía vigilando que esa bandera siga representando dignidad, justicia y soberanía.
Nuestro Ejército Nacional, con más de 200 años de historia, ha sido garante de la república y pilar fundamental en la construcción de nuestra identidad como nación. A él, a la Armada Nacional, a la Fuerza Aérea Colombiana, y a nuestra Policía Nacional, les debemos no solo la seguridad de nuestras fronteras, mares y cielos, sino también la preservación de la democracia en tiempos de incertidumbre.

Hoy, cuando las amenazas se presentan bajo múltiples formas (terrorismo, narcotráfico, crimen transnacional y populismos disfrazados de salvación), nuestras fuerzas siguen firmes, leales a la Constitución, al pueblo, y al legado de Bolívar, Santander, Córdova, Padilla y tantos otros titanes de la libertad.
“Soldados, no dejéis que perezca la libertad que nos ha costado tanto trabajo obtener”, dijo Simón Bolívar. Esa frase retumba aún hoy en cada unidad militar, en cada base naval, en cada escuadrón aéreo y en cada estación policial del país. Es el llamado eterno al deber, a la entrega, al amor por la patria que no admite flaqueza ni traición.
Hoy, al conmemorar este nuevo aniversario de la independencia, también debemos recordar que la libertad no solo se defiende con fusiles, sino también con principios, con educación, con civismo, con respeto por las instituciones, y con la participación activa de cada ciudadano que comprende que la democracia no es un regalo: es una conquista diaria.
A los colombianos les digo con la voz serena del que ha servido con orgullo: no olvidemos jamás a nuestros héroes. A los que murieron en los campos de batalla de la independencia y a los que hoy, en la selva, en la montaña o en la ciudad, ofrendan su vida por la seguridad de todos. No olvidemos a los mutilados, a las viudas y huérfanos de la guerra, a los que cargan cicatrices físicas o del alma. Su dolor nos recuerda que la libertad tiene un precio.
En este 20 de julio, celebremos con fervor, sí. Pero también con compromiso. Que no se nos vuelva rutina ni costumbre el conmemorar la independencia. Recordemos que, como decía Francisco de Paula Santander: “Las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad.”

La Patria sigue siendo un proyecto en construcción. Y aunque cambien los tiempos, los desafíos y los rostros, el deber sigue siendo el mismo: defenderla, amarla y honrarla hasta el último aliento.
¡Viva Colombia! ¡Viva el glorioso Ejército Nacional! ¡Honor y gloria a las Fuerzas Militares y de Policía! ¡Y que viva para siempre la libertad conquistada con valor y defendida con honor!




