Mientras Policía Nacional muestra un aumento en la cifra, Medicina Legal refleja disminución. Sin embargo, ambas permanecen por encima de la meta del plan de Desarrollo vigente.
La seguridad en Cartagena atraviesa un punto crítico. Así lo denunció el concejal Javier Julio Bejarano, quien este jueves encendió las alarmas al revelar profundas contradicciones en las cifras de homicidios reportadas por la Policía Nacional y Medicina Legal. En medio de una ciudad sacudida por la violencia y la desconfianza, propuso revivir con urgencia el Observatorio de Delitos (COSEP) para transparentar la información y enfrentar la criminalidad con datos reales.
“El miedo de la ciudadanía no es una percepción infundada, es una alerta social. Y lo más grave es que no tenemos claridad sobre qué tan mal estamos”, sentenció Julio Bejarano, al presentar un análisis crítico sustentado en el informe Cartagena Cómo Vamos, que evidencia un deterioro sostenido en la seguridad urbana.
Según el concejal, mientras los homicidios aumentan, Distriseguridad continúa enfocándose en tareas menores como la vigilancia de la bahía, dejando de lado su verdadero papel: diseñar políticas públicas integrales que protejan la vida y garanticen la convivencia en todos los frentes.
“La función de las autoridades no es administrar estadísticas maquilladas, sino actuar con resultados concretos. Si la ciudadanía percibe que está en peligro y las cifras oficiales no coinciden, estamos ante una crisis de credibilidad institucional”, advirtió.
Julio Bejarano propuso reactivar el COSEP, una herramienta que en el pasado permitió hacer seguimiento sistemático y técnico a la criminalidad en el Distrito. “Necesitamos saber cuántos homicidios hay realmente, dónde ocurren, y qué estrategias están funcionando. Un observatorio independiente nos devolvería la capacidad de planear con verdad”, afirmó.
Para el cabildante, la recuperación de la seguridad en Cartagena debe partir de un enfoque transparente, basado en evidencia y no en discursos. “La ciudad está reclamando acciones, no excusas. Necesitamos voluntad política y una institucionalidad que no le dé la espalda a la realidad”, concluyó.
En medio del creciente debate sobre la seguridad en Cartagena, las cifras más recientes aportadas por la Policía Metropolitana revelan un panorama alarmante. Los homicidios continúan en ascenso, alcanzando los 381 casos en lo corrido del año, lo que representa 13 muertes más que en 2023. Esta cifra se traduce en una tasa de 36 homicidios por cada 100 mil habitantes, muy por encima del promedio nacional, que se ubica en 25,6.
El análisis de estos crímenes refleja un patrón que apunta hacia el sicariato como modalidad predominante: el 83% de los asesinatos fueron cometidos con arma de fuego, y en el 88% de los casos el agresor es desconocido, lo que dificulta aún más la labor investigativa y judicial.
Pero quizás el dato más inquietante es que, al revisar las estadísticas históricas, Cartagena registra en 2024 la tasa de homicidios más alta de los últimos 20 años, una señal de alerta que exige respuestas inmediatas, contundentes y estructurales por parte de las autoridades distritales y nacionales.




