No pretendo idealizar el pasado, pero lo que está ocurriendo en Sincelejo con el gremio de periodistas me recuerda esa frase popular de origen español: “Todo tiempo pasado fue mejor”. Y, lamentablemente, parece una verdad palpable en estos días.
En estos precisos momentos, los periodistas de Sincelejo preparan un “plantón” en el Parque Santander para visibilizar la crítica situación por la que atraviesa el oficio. Una realidad muy distinta a la que vivíamos en los años 80, cuando el periodismo sucreño vivía una auténtica época de oro.
En esa década, aún no se había desatado del todo la decadencia de la clase política. Estaban en su apogeo los miembros del influyente clan Guerra: don José Guerra; el representante a la Cámara, Julio Guerra Tulena —gran orador que luego ocuparía varios periodos en el Senado—, y los jóvenes Antonio y José Guerra de la Espriella (Joselito). También destacaba el grupo del senador Gustavo Dajer Chadid, propietario de Radio Chacurí, y Carlos Martínez Simahán, con su noticiero en Radio Sabanas. Estas figuras políticas generaban oportunidades de empleo para comunicadores, pues sus emisoras y espacios informativos contaban con periodistas contratados y pagos dignos.
Además, periódicos nacionales como El Tiempo, El Espectador y El Heraldo tenían corresponsales en Sucre. Ser periodista en Sincelejo era entonces sinónimo de respeto, estabilidad laboral y reconocimiento.
Hoy el panorama es otro. Muchos periodistas deben pagar por tener un espacio en las emisoras. Sí, pagar para trabajar. A eso se suma el cierre de varias radios que fueron pilares del periodismo regional: Radio Piragua, de don Juan Guerra Tulena; Radio Caracolí, del senador Álvaro García Romero; Ecos de la Sierra Flor, de la familia Angulo, con su noticiero Notihechos; Radio Sabana, propiedad del empresario Jaime Bustamante Cabalo; y emisoras como RCN, La Voz de Corozal y La Voz de San Marcos, donde trabajaban numerosos periodistas.
Por eso, el gremio prepara un acto simbólico en el Parque Santander. No solo para denunciar la falta de pauta oficial por parte de instituciones como la Gobernación y la Alcaldía, sino también para hacer un llamado a la empresa privada, que en su mayoría no invierte en publicidad local. Muchos periodistas se sienten excluidos de los ya escasos y mal distribuidos planes de medios.
Vale la pena recordar que los periodistas trabajan para que la comunidad esté informada, para que la verdad tenga voz, y para que la democracia local funcione con transparencia. Es lamentable que no se valore esta función vital, ni se garantice un entorno digno para ejercerla.
Por esta razón, acompañaremos con respeto y convicción la convocatoria del Colegio Nacional de Periodistas, seccional Sucre, liderada por su presidente, Manuel Morón Arrieta. Es momento de alzar la voz por un periodismo digno, libre y valorado.



