Está comprobado: los buenos alcaldes son los que transforman sus pueblos y ciudades. Siempre me ha gustado hacer referencia a Montería, capital del departamento de Córdoba, como un ejemplo exitoso de esta afirmación.
Marcos Daniel Pineda tomó las primeras decisiones acertadas al ejecutar el 80% de su plan de gobierno. Luego, Carlos Eduardo Correa siguió la ruta, finalizó las obras que habían quedado pendientes y avanzó con una agenda propia, también positiva.
Más adelante, Pineda regresó a la Alcaldía, elegido por un pueblo agradecido con su primera gestión. Estos tres alcaldes cambiaron el rostro de la ciudad, que hoy es referente de desarrollo en la región Caribe. El progreso ya no se detiene, porque se consolidó un modelo que demuestra que sí es posible gobernar bien.
Este legado debería servir de inspiración para otros municipios. Escoger bien a los gobernantes es el primer paso para seguir rutas exitosas como la que se ha vivido en Montería.
Afortunadamente, aunque en el departamento de Sucre hay mucha desesperanza, también encontramos excepciones valiosas. Uno de esos casos es el del alcalde de Ovejas, Mario Ricardo Rodríguez. Este mandatario ha transformado un municipio enclavado en los Montes de María y conocido por ser sede del Festival Nacional de Gaitas “Francisco Llirene”. Hoy Ovejas cuenta con mejores vías, acceso a agua potable y la construcción de un hospital con una inversión de 25 mil millones de pesos.
En el municipio de Sincé, el alcalde Andrés Alfredo Aldana Padilla, también ha sorprendido cuando muchos no creían en él, logró embellecer el centro de esa población que antes parecía una aldea abandonada. Hoy cuenta con el hermoso Parque de la Pollera Colorá, un homenaje a la emblemática cumbia del mismo nombre, compuesta por el maestro Juan Madera, recientemente fallecido cerca de los 100 años.

Estos ejemplos demuestran que sí se puede avanzar, siempre que exista un cambio de actitud por parte de la ciudadanía a la hora de votar. Elegir a los mejores alcaldes, aquellos que toman decisiones correctas, es clave para el desarrollo y la modernización de nuestros territorios.
Solo necesitamos apostar por una política transparente y convertirnos en una ciudadanía activa y exigente. Así surgirán líderes empoderados y honestos, capaces de transformar realidades y mejorar la calidad de vida de sus comunidades.
Colombia necesita visibilizar nuevos liderazgos, comprometidos y éticos, que administren con responsabilidad nuestros municipios y ciudades. Con buenos alcaldes, sí se puede. Querer es poder.



