Vivir más no siempre significa vivir mejor. Aunque la esperanza de vida ha aumentado en las últimas décadas, muchos adultos se enfrentan a una vejez marcada por el estrés, la soledad o problemas de salud física y mental. Sin embargo, adoptar hábitos saludables desde hoy puede marcar una gran diferencia.
Joaquín Mateu Mollá, director de la Maestría Oficial en Gerontología y Atención Centrada en la Persona de la Universidad Internacional de Valencia (VIU) —parte de Planeta Formación y Universidades—, comparte las claves para llegar a una vejez plena, activa y adaptada a los desafíos de nuestra época.
- 1. Redefinir la vejez: más vínculos, menos soledad
La baja natalidad y el envejecimiento poblacional podrían afectar las relaciones intergeneracionales. Sin embargo, esto no implica una vejez solitaria. “Siempre se pueden crear lazos significativos de amistad y compañerismo que den sentido a esta etapa de la vida”, afirma el Dr. Mateu Mollá.
- 2. Cuidar la salud mental: el estrés como enemigo silencioso
El estrés crónico es una de las principales amenazas para el bienestar emocional en la adultez y la vejez. Cuando se prolonga en el tiempo, puede derivar en lo que se conoce como “desesperanza aprendida”, un estado mental vinculado a la ansiedad y la depresión. “Sin medidas claras, este fenómeno se intensificará con el tiempo”, advierte el experto.
- 3. Estilo de vida saludable: alimentación, sueño y ejercicio mental
El especialista insiste en que una alimentación equilibrada y un descanso adecuado son fundamentales para mantener la autonomía y prevenir enfermedades. Además, actividades como la lectura regular pueden fortalecer el cerebro y prevenir el deterioro cognitivo: “La lectura crea reservas mentales que ayudan a afrontar el envejecimiento neurológico. Sustituirla por un consumo excesivo de redes sociales podría tener consecuencias graves a largo plazo”.
- 4. Autocuidado y salud emocional: un cambio generacional positivo
A diferencia de generaciones anteriores, los millennials y adultos jóvenes son más abiertos al autocuidado y a hablar de salud mental. “Hoy es más común ver a personas que practican meditación, buscan terapia o comparten sus emociones sin tabúes. Eso es una gran ventaja para enfrentar el futuro”, señala Mateu Mollá.



