El Pozón, La Carolina y Los Caracoles fueron escenario de crímenes a sangre fría en plena vía pública. La ciudadanía exige respuestas ante la creciente inseguridad.
Cartagena fue sacudida este martes 26 de agosto por una preocupante jornada de violencia, en la que se registraron tres ataques sicariales en distintos sectores de la ciudad. Los hechos dejaron al menos dos personas muertas y generaron pánico entre la población.
El caso más reciente ocurrió hacia las 7:00 p.m. en el barrio El Pozón, donde un hombre fue asesinado de varios disparos en la cabeza. Según testigos, los sicarios se movilizaban en moto y atacaron a la víctima cuando se encontraba cerca de una tienda de supermercados Ara. El hombre, vestido con un buzo rosado y una bermuda de bluejean, murió en el lugar, quedando tendido sobre el pavimento en medio de un charco de sangre.
El hecho generó gran conmoción en la zona. Curiosos se agolparon en el lugar del crimen mientras llegaban unidades de la Policía Metropolitana de Cartagena. A pesar de los intentos por auxiliarlo, la víctima no sobrevivió. Su identidad aún no ha sido revelada.
- Segundo asesinato: Gleider Julio Polo fue asesinado frente al centro comercial Gran Manzana
Horas antes, hacia las 2:00 p.m., un nuevo crimen por sicariato estremecía el sector de La Carolina, donde Gleider Antonio Julio Polo, de 31 años, fue baleado frente al centro comercial Gran Manzana. El informe de las autoridades señala que recibió múltiples disparos y falleció en el lugar.
Al sitio llegaron unidades del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación, quienes realizaron el levantamiento del cuerpo e iniciaron la recolección de pruebas para esclarecer los hechos.
- Tercer ataque en Los Caracoles: víctima fue asesinada a plena luz del día
El tercer hecho ocurrió hacia las 6:00 p.m. en la entrada del barrio Los Caracoles, también a manos de sicarios. Dos sujetos en motocicleta dispararon en repetidas ocasiones contra un hombre que se encontraba en una esquina del sector. Testigos relataron que el ataque fue a quemarropa, sin posibilidad de defensa para la víctima.
El hombre, de tez morena, vestía chaqueta negra y jean, y murió en el acto. Su cuerpo quedó entre los matorrales cercanos a las letras que identifican el barrio. El estruendo de los disparos causó pánico entre peatones y conductores, quienes se refugiaron mientras la Policía acordonaba la zona.
Estas tres acciones sicariales se suman a una preocupante ola de homicidios en Cartagena, donde el sicariato se ha convertido en una amenaza recurrente para la ciudadanía. Según fuentes oficiales, la ciudad acumula decenas de crímenes en lo que va del año, muchos de ellos en circunstancias similares: moto, disparos certeros y fuga inmediata.
Las autoridades aún no confirman si los ataques están relacionados, pero investigan si obedecen a disputas por control territorial o microtráfico entre estructuras criminales. Mientras tanto, la ciudadanía exige mayor presencia policial y estrategias efectivas para frenar esta escalada de violencia que atenta contra la tranquilidad de los cartageneros.



