En Sincelejo, una ciudad acostumbrada a los mismos nombres, las mismas mañas y la misma política de siempre, un grupo de jóvenes se atrevió a desafiar la inercia. Bajo el sello del Partido Verde Oxígeno, estos muchachos decidieron no esperar a que las oportunidades les llegaran, sino construirlas con sus propias manos. Y lo están haciendo con lo más valioso que se puede ofrecer en tiempos de desconfianza: honestidad, trabajo y cercanía con la gente.
Los nombres de Milagros Mercedes Muñoz Tous, Diego Andrés Buelvas González, Eliana Caballero García, Roberth Luis Chávez Sequea, María de los Ángeles Fuentes Jiménez, Luis Fernando Mercado Viloria y Kelly Johana Zapata Tamara no son todavía los de la élite política, pero sí son los de una generación que quiere limpiar el aire que desde hace años respira viciado la democracia local.

No llegan con discursos prefabricados ni con las manos extendidas pidiendo votos a cambio de favores. Llegan con acciones: recorriendo barrios, hablando de frente en colegios y universidades, liderando iniciativas sociales antes de tener un cargo.
La política tradicional se desgastó a punta de clientelismo, corrupción y promesas incumplidas. La juventud, por el contrario, tiene una ventaja que ni el dinero ni las maquinarias compran: credibilidad. Y estos jóvenes de Oxígeno han entendido que el verdadero poder está en demostrar, con hechos, que no hace falta un puesto público para empezar a servir.
El próximo 19 de octubre, cuando los jóvenes entre 14 y 28 años salgan a las urnas para elegir a sus consejeros de juventudes, no solo estarán votando por nombres. Estarán decidiendo entre dos modelos: el de siempre, con su aire viciado, o uno nuevo, limpio, donde la política no sea sinónimo de negocio sino de servicio.
La juventud de Sincelejo está cansada de ser invisible. Cansada de ser usada como masa electoral y olvidada al día siguiente. Esta vez hay una oportunidad real de cambiar esa historia. Y la opción más genuina para lograrlo es Oxígeno. Porque sin oxígeno, literalmente, no hay vida. Y sin el Partido Verde Oxígeno, la política local seguirá respirando el mismo aire contaminado de siempre.
La pregunta que queda es simple: ¿vamos a dejar que las viejas castas políticas sigan decidiendo el rumbo de la ciudad o vamos a darle paso a una generación que ya demostró que quiere servir con transparencia y pasión? El cambio no vendrá de quienes llevan décadas defraudándonos, sino de quienes apenas comienzan a escribir su historia.
Oxígeno llegó para quedarse. Oxígeno es vida, es esperanza y es juventud en acción. El 19 de octubre, votar por ellos no es solo apoyar a siete jóvenes, es darle una oportunidad a Sincelejo de volver a respirar.



