El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, lanzó este lunes 15 de septiembre una de sus advertencias más duras contra Estados Unidos, al acusar a Washington de impulsar una ofensiva que, según dijo, ya no se limita al terreno judicial, político o diplomático, sino que se encamina hacia un enfrentamiento militar en aguas del Caribe.
“No es tensión, es agresión en toda la línea. Es judicial cuando nos criminalizan, política con sus declaraciones diarias, diplomática y en camino de carácter militar”, afirmó el mandatario durante una rueda de prensa en Caracas, denunciando la presencia de buques estadounidenses con “1.200 misiles apuntando a Venezuela”.
Maduro declaró que la relación bilateral atraviesa su punto más crítico en años. “Las comunicaciones están desechas por ellos, con sus amenazas de bombas y chantajes. Con amenazas no habrá nada”, afirmó. Estas palabras contrastan con sus declaraciones del 1 de septiembre, cuando aún reconocía la existencia de canales discretos de diálogo con la Casa Blanca.
El líder chavista sostuvo además que las acusaciones de Estados Unidos sobre presunto narcotráfico venezolano son un “pretexto para justificar un cambio de régimen”, rechazando que su país exporte drogas hacia territorio estadounidense.
Maduro también volvió sobre el operativo militar estadounidense del pasado 2 de septiembre contra una lancha en el Caribe, que dejó once muertos. Lo calificó como un “crimen alevoso” y aseguró que los videos difundidos sobre el hecho fueron manipulados con inteligencia artificial. “Se aplicó directamente la pena de muerte sin proceso judicial alguno”, dijo, invitando a la Casa Blanca a abrir su propia investigación.
Las declaraciones llegan en medio de una creciente militarización del Caribe, donde buques estadounidenses y fuerzas venezolanas se vigilan de cerca. Analistas internacionales advierten que el choque entre Caracas y Washington no solo amenaza la estabilidad venezolana, sino que podría arrastrar a la región a un nuevo ciclo de confrontación, en un momento en que América Latina enfrenta crisis migratorias y económicas.
En su mensaje final, Maduro insistió en que Venezuela actuará bajo el marco de las leyes internacionales: “Estamos obligados a garantizar la integridad territorial y la paz de todos los venezolanos”.



