El velero insignia de la Armada Nacional arribó al puerto mexicano en el marco del Crucero de Entrenamiento de Cadetes 2025. Con más de medio siglo de historia, el “Embajador Honorífico de Colombia en los mares del mundo” vuelve a estrechar lazos culturales y diplomáticos entre naciones hermanas.
Con el horizonte teñido de tricolor y el eco de las gaitas marineras en cubierta, el majestuoso Buque Escuela ARC “Gloria” volvió a ondear la bandera colombiana en la emblemática bahía de Acapulco, después de 18 años de ausencia. Lo hizo como lo ha hecho siempre: con elegancia, disciplina y el firme propósito de llevar el nombre de Colombia más allá de sus fronteras.
El arribo del velero, tras 14 días de navegación y más de 1.800 millas náuticas recorridas desde que zarpó el 8 de septiembre desde la Base Naval ARC “Bolívar” en Cartagena, marca el inicio de una travesía de 103 días que lo llevará a seis puertos de Centro y Norteamérica en el marco del Crucero de Entrenamiento de Cadetes 2025.

“Porque cuando el Gloria se hace a la mar, es Colombia la que navega”, reza el lema que ha acompañado a esta joya naval durante sus 57 años de historia.
Conocido como el “Embajador Honorífico de Colombia en los mares del mundo”, título otorgado oficialmente por el Decreto 0907 de 2025, el Gloria no tocaba el puerto de Acapulco desde 2007. Su regreso no es solo una visita diplomática: es un acto de memoria, cultura y hermandad.
Hasta este 25 de septiembre, el público podrá subir a bordo de manera gratuita en el muelle turístico de la ASIPONA, para recorrer sus cubiertas y descubrir un pedazo de Colombia en el extranjero. Gastronomía caribeña, tradiciones navales y el calor humano de su tripulación recibirán a propios, turistas y a la gran comunidad de colombianos que hoy celebran emocionados este reencuentro con su patria flotante.
Bajo el comando del Capitán de Navío Luis Fernando Lara Cogollo, el Gloria continúa cumpliendo con su misión más profunda: formar a las nuevas generaciones de oficiales de la Armada de Colombia.
A bordo viajan 87 tripulantes entre oficiales, suboficiales, infantes de marina y personal civil, junto a 66 cadetes —nueve de ellos mujeres— de la Escuela Naval “Almirante Padilla”, quienes se entrenan en navegación, disciplina, trabajo en equipo y liderazgo. En esta travesía también participan tres oficiales extranjeros de las marinas de México, Chile y Paraguay, además de representantes del Ejército, la Fuerza Aeroespacial y la Policía Nacional.

Durante su ruta, el velero navegará 9.820 millas náuticas hasta llegar a puertos como San Francisco (EE. UU.), Vancouver (Canadá), San Diego (EE. UU.), Puerto Vallarta (México) y Puerto Quetzal (Guatemala), antes de regresar a Cartagena el 19 de diciembre.
Cada vez que el Gloria iza velas, Colombia navega con él. Navega la historia de una nación forjada en el mar, navegan sus jóvenes que se preparan para defenderla, y navega también el mensaje de paz, fraternidad y cooperación que el país quiere compartir con el mundo.
Este es el crucero número 72 en la historia del buque, y su paso por Acapulco no solo representa un reencuentro histórico, sino también un testimonio vivo del compromiso de Colombia con la diplomacia naval, la integración latinoamericana y la formación de líderes para el futuro.
Porque el Gloria no es solo un barco: es una embajada con velas, una escuela flotante, un símbolo de patria y un pedazo del alma colombiana que ondea orgullosa en cada puerto que toca.



