En un pronunciamiento que encendió las alarmas diplomáticas en América Latina, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que Colombia podría ser blanco de operaciones militares si su Gobierno considera que en el país existen fábricas de producción de cocaína o fentanilo que alimenten el consumo interno estadounidense.
Las declaraciones surgieron durante una rueda de prensa en la Casa Blanca, luego de una reunión de alto nivel con integrantes de su gabinete y del equipo de seguridad nacional para definir los próximos pasos frente a la crisis con Venezuela.
Consultado sobre si los planes militares se limitaban a objetivos en Venezuela o incluían a otros países, Trump lanzó una advertencia directa: “Sí, si entran por cierto país o por cualquier país, o si creemos que están construyendo fábricas de fentanilo o cocaína”.
En medio de su respuesta, hizo referencia explícita a Colombia, repitiendo un señalamiento que ya había hecho semanas atrás: “He oído que Colombia produce cocaína. Tienen plantas de fabricación de cocaína. Y luego nos venden su cocaína. Los apreciamos mucho. Pero cualquiera que haga eso y la venda a nuestro país está expuesto a ataques”.
Estas palabras desataron preocupación por el tono inusualmente agresivo del mandatario, que volvió a sugerir la posibilidad de una intervención militar directa contra infraestructura vinculada al narcotráfico.
En la sesión previa estuvieron presentes altos funcionarios del Gobierno estadounidense, entre ellos: Pete Hegseth, secretario de Guerra, General Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, Marco Rubio, secretario de Estado y Susie Wiles, jefa de Gabinete. El encuentro buscaba establecer la hoja de ruta frente a Venezuela y evaluar escenarios operacionales en el Caribe.
Trump aseguró que la intervención “muy pronto” sobre territorio venezolano es inminente, y recordó que la Operación Lanza del Sur ya ha destruido 21 embarcaciones y dejado 82 sospechosos muertos en acciones extrajudiciales, según reportes del Pentágono.
La ofensiva militar de EE. UU. en el Caribe, una de las más grandes de las últimas décadas, mantiene una fuerte presión sobre el Gobierno de Nicolás Maduro, a quien Washington acusa de liderar el Cártel de los Soles, catalogado como una organización terrorista extranjera.
El presidente estadounidense también reavivó sus críticas contra el mandatario colombiano Gustavo Petro, a quien ha llamado en el pasado “líder del narcotráfico”, afirmación que llevó a suspender temporalmente la ayuda antidrogas a Colombia.
Petro ha respondido calificando a Trump como “grosero e ignorante”, y ha denunciado el despliegue militar estadounidense como un acto de injerencia, incluyendo operaciones contra embarcaciones sospechosas cerca de aguas colombianas.
Trump defendió la legalidad de las operaciones militares y aseguró que Estados Unidos tiene derecho a proteger sus fronteras frente a lo que denominó una “ola de drogas” enviada por organizaciones criminales. Sus nuevas declaraciones, sin embargo, elevan el nivel de tensión y colocan a Colombia bajo una luz geopolítica delicada, especialmente en un momento de reconfiguración de alianzas regionales y crecientes presiones internacionales en torno al narcotráfico.



