Caimanes de Barranquilla volvió a confirmar por qué es la referencia histórica del béisbol profesional colombiano. Con una demostración de poder ofensivo y solidez desde el montículo, el conjunto barranquillero derrotó 8 carreras por 2 a Tigres de Cartagena en el quinto juego del playoff final, disputado en el estadio Abel Leal del Once de Noviembre, resultado que cerró la serie 4-1 y le permitió alzar su título número 15, el tercero de manera consecutiva.
No fue una victoria circunstancial. Fue la ratificación de una hegemonía. Caimanes perdió apenas un juego en la serie y en el resto impuso su mayor profundidad ofensiva, su disciplina defensiva y una rotación de pitcheo que supo responder en los momentos de máxima exigencia. Cartagena comenzó con ímpetu, pero la noche terminó convertida en una nueva página dorada para la dinastía barranquillera.
El partido tuvo un arranque favorable para Tigres, que golpeó primero en la misma apertura del encuentro. Giovanny Urshela conectó un sencillo oportuno para remolcar a Dayán Frías y Michael De León, encendiendo la ilusión local. Sin embargo, esa ventaja inicial fue apenas un espejismo frente a la respuesta pausada y firme de Caimanes.
Desde la lomita, Luis Manuel Pérez se encargó de estabilizar el juego. El derecho fue el pitcher ganador tras lanzar cinco entradas de gran control, en las que permitió solo dos imparables y dos carreras, concedió dos boletos y recetó dos ponches. Su trabajo marcó el punto de inflexión del duelo y fue respaldado de manera impecable por el bullpen: Antony Viscaya cubrió dos episodios sin sobresaltos, mientras que Ezequiel Zabaleta y Pedro García se encargaron de cerrar el camino al título con una entrada cada uno.
La reacción ofensiva de Caimanes comenzó en el segundo inning. Juan Fernández abrió la producción con un doble y posteriormente anotó impulsado por Dilson Herrera, una carrera que empezó a cambiar el pulso del juego. En el quinto episodio, Jesús Marriaga cruzó el plato tras sencillo de Carlos Arroyo, dejando todo servido para el golpe definitivo.
Ese golpe llegó en el sexto capítulo, un auténtico vendaval ofensivo que sepultó cualquier intento de reacción cartagenera. Caimanes fabricó seis carreras en una entrada demoledora, con anotaciones de Harold Ramírez, Dilson Herrera, Carlos Martínez, Jesús Marriaga, Shalin Polanco y Carlos Arroyo, desbordando por completo al pitcheo de Tigres y convirtiendo el estadio en escenario de celebración visitante.
En contraste, Tigres nunca pudo recomponerse desde el montículo. Yoimer Camacho cargó con la derrota tras apenas retirar dos outs y permitir tres carreras, mientras que el abridor Jesús Vivas trabajó 4.2 entradas sin decisión en una noche compleja para el cuerpo de lanzadores locales.
A la ofensiva, Caimanes volvió a marcar diferencias con números contundentes: 14 hits contra apenas tres de Tigres. Juan Fernández se fue de 5-3 con una anotada; Carlos Arroyo firmó una actuación determinante (5-3, tres impulsadas y una anotada); Harold Ramírez aportó dos imparables y una carrera, y Jesús Marriaga cerró con jornada de 3-2 y dos anotadas. Fue un ataque profundo, constante y letal.
El triunfo no solo significó un nuevo campeonato. Confirmó a Caimanes como la gran dinastía del béisbol profesional colombiano, un equipo que domina desde la planificación hasta la ejecución y que ha convertido la victoria en costumbre.
Ahora, como campeón nacional, Caimanes de Barranquilla asumirá el reto internacional y representará a Colombia en la Serie de las Américas, que se disputará en Caracas, Venezuela, del 5 al 13 de febrero de 2026, con la presencia de siete países del continente.
La noche también dejó un momento cargado de emoción. En su último turno al bate, el cartagenero Dilson Herrera anunció su retiro del béisbol profesional y recibió una prolongada ovación del público, compañeros y rivales. Un cierre simbólico para una final que combinó dominio, historia y sentimiento, con Caimanes nuevamente en la cima.




