El diamante empieza a tomar forma. Entre aplausos, bates al hombro y la ilusión intacta de niños y jóvenes peloteros, el gobernador de Bolívar, Yamil Arana Padauí, presentó a la comunidad de El Socorro los avances en la transformación del estadio Justo de Ávila, escenario que se convertirá en un moderno complejo infantil de béisbol y sóftbol.
La obra registra un avance del 7%, un punto que el mandatario calificó como simbólico y estratégico para mostrar resultados en campo. “No vine a poner la primera piedra; vine cuando ya hay obreros, cemento y tierra moviéndose. Quería mirar a la gente a los ojos y decirles que estamos cumpliendo”, afirmó durante el encuentro comunitario.
El proyecto no es solo una remodelación: es una reconversión integral pensada para fortalecer los procesos formativos en béisbol y sóftbol, disciplinas profundamente arraigadas en los barrios populares de Cartagena.
La intervención contempla la instalación de grama sintética de alto nivel, que garantizará mayor resistencia y seguridad en el terreno de juego; graderías cómodas para la afición; baterías sanitarias; zonas complementarias; y una cancha polideportiva que permitirá el uso simultáneo del espacio para distintas disciplinas. La apuesta es clara: convertir el escenario en un epicentro deportivo y social.
Durante la jornada, la Gobernación también entregó implementos deportivos a los clubes del sector, reforzando el compromiso con los procesos de formación. Guantes, bates y pelotas ahora acompañarán el talento de decenas de niños que sueñan con recorrer bases más allá del barrio.
El gobernador destacó que la obra busca proyectar a El Socorro como referente del deporte infantil en la ciudad. Además, subrayó la importancia de impulsar el turismo deportivo y visibilizar el potencial cultural de los barrios populares. “Queremos que este sea un lugar de reencuentro familiar, donde el deporte una a la comunidad y donde también los visitantes conozcan la belleza auténtica de nuestros barrios”.
La jornada tuvo un ambiente de final ganada. Niños deportistas levantaron pancartas de agradecimiento y líderes comunitarios declararon simbólicamente al mandatario como “hijo adoptivo” del barrio, calificando la intervención como la mayor inversión deportiva en la historia del sector.
Entrenadores y padres de familia coincidieron en que la renovación del estadio Justo de Ávila no solo mejora las condiciones técnicas para entrenar y competir, sino que fortalece el tejido social. Un escenario digno, bien iluminado y equipado reduce riesgos, promueve hábitos saludables y abre oportunidades para que nuevos talentos sean visibilizados.
El nuevo estadio no solo será un campo de juego: será la casa donde muchos niños darán su primer hit hacia un futuro con más oportunidades.



