Un debate que evidenció prioridades, fracturas ideológicas y contradicciones: así fue El Debate de la Gente con las cabezas de lista al Senado. Este domingo 22 de febrero, a las 6:00 p. m., Canal RCN, La FM, El Tiempo y CityTV realizaron una alianza informativa para transmitir El Debate de la Gente, un escenario deliberativo que reunió a las diez principales cabezas de lista al Senado de la República de Colombia, de cara a las elecciones legislativas del 8 de marzo de 2026.
Más que un intercambio protocolario de propuestas, el encuentro se convirtió en una radiografía política del momento electoral: un choque abierto de visiones sobre el rol del Estado, la participación del sector privado, el alcance de las reformas estructurales y el modelo de país que cada colectividad busca consolidar en el próximo Congreso.
- Un abanico ideológico en disputa
Los candidatos representaron prácticamente todo el espectro político, desde sectores de derecha tradicional hasta corrientes progresistas y alternativas. Fueron seleccionados con base en mediciones recientes de intención de voto que los ubican como principales cartas de sus partidos. Participaron:
- Juan Sebastián Gómez (Coalición Ahora Colombia)
- Luis Eduardo “Lucho” Garzón (Alianza por Colombia)
- Carlos Fernando Motoa (Coalición Cambio Radical – ALMA)
- Carolina Corcho (Pacto Histórico)
- Andrés Forero (Centro Democrático)
- David Barguil (Partido Conservador Colombiano)
- Juan Felipe Lemos (Partido de la U)
- Lidio García (Partido Liberal Colombiano)
- Óscar Ortiz (Partido Oxígeno)
- Enrique Gómez (Movimiento Salvación Nacional)
La configuración del panel dejó en evidencia una disputa no solo entre partidos, sino entre modelos de gobernanza: intervención estatal versus libre mercado, reformas graduales versus transformaciones estructurales y continuidad institucional frente a eventuales rediseños constitucionales.
Salud pública: el eje de la confrontación
La reforma al sistema de salud fue el tema dominante, concentrando cerca del 30% de las inquietudes ciudadanas enviadas al debate. Allí se expresó con mayor nitidez la fractura ideológica.
Juan Sebastián Gómez defendió una reforma concertada, con participación activa de gremios médicos y pacientes, enfocada en garantizar sostenibilidad financiera y ejecución eficiente de recursos.
Carolina Corcho, exministra de Salud y cabeza de lista del Pacto Histórico, sostuvo que la crisis del sistema no es coyuntural sino estructural y acumulada durante más de una década. Planteó una reconfiguración con énfasis en atención primaria, control a la corrupción y mayor rectoría estatal.
Óscar Ortiz destacó el papel del sector privado como generador de eficiencia y valor agregado en la prestación del servicio.
David Barguil insistió en preservar la libertad de elección del usuario y advirtió sobre los riesgos de regresar a esquemas predominantemente estatales que, en su criterio, han mostrado limitaciones en eficiencia.
Carlos Fernando Motoa y Andrés Forero centraron su intervención en cuestionar la gestión del gobierno actual, atribuyéndole responsabilidad en la profundización de la crisis, aunque propusieron ajustes estructurales sin plantear una estatización plena del sistema.
Luis Eduardo Garzón introdujo una propuesta técnica: la creación de un fondo de estabilización similar a Fogafín, orientado a blindar financieramente el sistema en momentos de choque o crisis.
El contraste fue contundente: de un lado, quienes reivindican mayor control público bajo un enfoque de derechos; del otro, quienes defienden la competencia y la participación privada como mecanismo de eficiencia y sostenibilidad.
- Constituyente y política criminal: las líneas rojas
El bloque sobre la eventual convocatoria de una asamblea constituyente expuso una de las mayores divisiones. La mayoría de los aspirantes rechazó la idea por considerarla innecesaria para resolver problemas estructurales como empleo, seguridad o salud, y por el riesgo de abrir un periodo de incertidumbre institucional.
Sin embargo, desde sectores cercanos al progresismo se defendió la posibilidad de activar mecanismos constitucionales para viabilizar reformas de fondo, aunque esta postura no logró respaldo mayoritario en el panel.
En materia de beneficios judiciales para grupos armados, predominó una narrativa de firmeza: la mayoría enfatizó la necesidad de mantener principios de legalidad y evitar concesiones que puedan interpretarse como impunidad, priorizando seguridad y estabilidad jurídica.
- Participación ciudadana y cálculo electoral
El formato incluyó cinco bloques temáticos, preguntas abiertas y de respuesta cerrada, así como espacios de réplica directa. La incorporación de códigos QR para evaluación en tiempo real introdujo un componente de interacción digital que permitió medir percepciones cualitativas, aunque sin carácter científico ni publicación oficial de porcentajes de desempeño.
Aún sin cifras consolidadas, el debate cumplió una función política clave: clarificar diferencias programáticas y exponer coherencias —o contradicciones— entre discurso y trayectoria. En un contexto de alta fragmentación partidista, estos espacios se convierten en insumo estratégico para votantes indecisos, analistas y estrategas de campaña.
De cara al 8 de marzo, la disputa por el control del Congreso no solo será numérica, sino conceptual: qué modelo de Estado, qué tipo de reformas y qué equilibrio entre mercado e intervención pública definirán la próxima legislatura. El Debate de la Gente dejó claro que la campaña ya no gira únicamente en torno a promesas, sino a la confrontación explícita de visiones de país.



