Hoy, 1 de marzo, el corazón del Caribe colombiano late con una emoción particular. El departamento de Sucre celebra 59 años de vida administrativa: casi seis décadas de historia propia, de afirmación territorial, de luchas cívicas, de avances institucionales y de construcción de identidad.
Creado oficialmente el 18 de agosto de 1966, tras separarse del antiguo Bolívar Grande, Sucre —bautizado en honor al Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre— inició entonces un camino autónomo dentro del mapa político nacional. Desde ese momento, esta tierra de sabanas extensas, manglares generosos y mar abierto comenzó a escribir su propio relato.
Sincelejo, su capital, se consolidó como epicentro político y administrativo de un territorio conformado por 26 municipios, que se extiende desde las sabanas ganaderas hasta las aguas serenas del Golfo de Morrosquillo.
La creación del departamento no fue una concesión espontánea, sino el resultado de un proceso impulsado por dirigentes cívicos y sociales que entendieron que la autonomía administrativa era clave para atender con mayor eficacia las necesidades de la población. Aquella decisión marcó el inicio de una institucionalidad que, entre aciertos y dificultades, ha buscado consolidar un departamento competitivo, digno y con visión de futuro.
Hablar de Sucre es hablar de tradición. Las Fiestas del 20 de Enero en Sincelejo, con sus históricas corralejas, forman parte de un legado popular profundamente arraigado. El porro sabanero —con epicentro en San Pedro— representa un símbolo sonoro que identifica a la región dentro y fuera del país.
El Golfo de Morrosquillo proyecta al departamento como destino turístico estratégico, mientras las sabanas sostienen una economía ganadera que ha sido pilar del desarrollo rural. La gastronomía, la tradición oral, la religiosidad popular y la herencia indígena, afrodescendiente y mestiza conforman el tejido cultural que define el espíritu sucreño.
En 59 años se han logrado progresos significativos en cobertura educativa, infraestructura vial y ampliación de servicios básicos. Sin embargo, los desafíos persisten: pobreza estructural, desempleo, brechas sociales y deudas históricas con el campo y la juventud.
La construcción departamental ha sido un proceso complejo. No exento de tensiones ni de dificultades, pero sostenido por una vocación colectiva de progreso. Sucre avanza con limitaciones, pero también con voluntad institucional y compromiso ciudadano.
Este aniversario adquiere un significado especial: por primera vez, una mujer dirige los destinos del departamento, Lucy García Montes. Su llegada a la Gobernación representa un hecho simbólico y estructural en la vida política regional, tradicionalmente liderada por figuras masculinas. Más que un dato histórico, es un mensaje de transformación y apertura democrática.
A un año de cumplir seis décadas, Sucre no es un territorio acabado; es una obra en permanente construcción. Cada generación ha aportado esfuerzo, liderazgo y resiliencia para sostenerlo y proyectarlo. Este aniversario invita a una reflexión madura: reconocer lo logrado, asumir lo pendiente y renovar el compromiso con el desarrollo sostenible, la transparencia administrativa y la justicia social.
El Departamento Mariscal avanza hacia sus 60 años con enormes retos, pero también con una riqueza cultural, humana y natural que lo convierte en una pieza fundamental del Caribe colombiano.
Sucre no es solo una división político-administrativa.
Es memoria histórica.
Es tradición viva.
Es lucha constante.
Y, sobre todo, es esperanza que se renueva cada año.



