Colombia dio un paso decisivo hacia la transformación ambiental de su sector marítimo con el inicio oficial del Proyecto GreenVoyage2050, una iniciativa de cooperación técnica impulsada por la Organización Marítima Internacional (OMI) que busca acelerar la descarbonización del transporte marítimo mundial.
El lanzamiento del programa en el país marca el comienzo de un proceso estratégico que posiciona a Colombia dentro de la agenda global para la reducción de emisiones del sector naval. Durante los próximos 18 meses, el país desarrollará un Plan de Acción Nacional (NAP) orientado a disminuir las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) provenientes de los buques, en consonancia con la Estrategia 2023 de la OMI, que plantea un objetivo ambicioso: alcanzar emisiones netas cero en el transporte marítimo hacia 2050.
La coordinación de este proceso estará a cargo de la Dirección General Marítima (DIMAR), autoridad marítima nacional, que asumirá el liderazgo en la articulación interinstitucional necesaria para impulsar la transición energética del sector. Bajo su conducción, entidades del Estado, actores estratégicos del ámbito marítimo y expertos técnicos trabajarán de manera conjunta para fortalecer las capacidades regulatorias, institucionales y tecnológicas del país frente al desafío de la descarbonización.
Más que un compromiso ambiental, este proceso representa una reconfiguración estructural del transporte marítimo colombiano, integrando políticas públicas en materia energética, ambiental y de transporte, con el fin de garantizar una transición ordenada y alineada con los compromisos internacionales del país frente al cambio climático.
La implementación del proyecto GreenVoyage2050 no solo consolida el papel de Colombia dentro de la agenda marítima global, sino que reafirma el compromiso del país —y de DIMAR— con un modelo de desarrollo marítimo más sostenible, competitivo y responsable con el planeta.
En un mundo donde el comercio marítimo mueve cerca del 90% del intercambio global, la transición hacia un transporte naval limpio ya no es una opción: es una necesidad estratégica. Y Colombia ha decidido ser parte activa de ese cambio.



