El tiempo vuelve a latir en Santa Cruz de Mompox. El sonido que durante generaciones ha definido la vida cotidiana de esta ciudad patrimonial —el de los relojes de sus iglesias y su Alcaldía— está siendo rescatado en una intervención histórica que combina cooperación internacional, conocimiento técnico y orgullo local.
Tras décadas de silencio intermitente, el emblemático paisaje sonoro de Mompox comienza a recuperar su compás gracias a un proyecto liderado por el maestro relojero alemán Tobías Vogler, quien desde hace un mes trabaja en la restauración integral de estas piezas únicas del patrimonio cultural colombiano.

La iniciativa es posible gracias al respaldo de Swisscontact, a través de su programa Senior Expert Contact (SEC), y marca un hito para una ciudad conocida como la “Ciudad de Dios” y el “Corazón del Caribe”. Más que una intervención técnica, se trata de una apuesta por devolverle identidad, memoria y ritmo a un territorio cuya historia también se mide en campanadas.
El primer logro ya es tangible: el reloj de la Alcaldía volvió a funcionar tras tres semanas de trabajo meticuloso. Pero el alcance va más allá. El proyecto ha permitido diagnosticar los mecanismos de los relojes de las iglesias de Santa Bárbara y San Francisco, cuya restauración se perfila como el siguiente gran paso para reconstruir completamente el sonido histórico de la ciudad.
Esta recuperación no solo busca que los relojes funcionen, sino que lo hagan con precisión. En una ciudad donde el calor alcanza los 39°C, cada pieza debe ajustarse con exactitud milimétrica para contrarrestar la expansión del metal y garantizar que el tiempo se marque con rigor cada 15 minutos. Es ingeniería, pero también es cultura.
La intervención ha logrado articular a actores clave del territorio: la Alcaldía de Mompox, la Escuela Taller El Boga, instituciones educativas, parroquias y aprendices del SENA, consolidando un modelo donde el conocimiento internacional se transfiere directamente a capacidades locales.
“Esta restauración es mucho más que devolverle la voz a los relojes. Es fortalecer el talento del territorio y proteger un patrimonio que nos define”, afirmó Luis Alfredo Domínguez, secretario de Turismo y Cultura. El impacto trasciende lo simbólico. En paralelo, la Fundación Bancolombia se suma al proceso para diseñar una nueva experiencia turística basada en el valor del tiempo, integrando historia, cultura y desarrollo económico.
Y las cifras respaldan la apuesta: Mompox ya figura entre los diez destinos religiosos priorizados por el Gobierno Nacional, con ocupaciones hoteleras que han alcanzado el 100%. Eventos como el Festijazz 2025 generaron más de $15.000 millones en impacto económico, evidenciando el potencial del turismo cultural como motor de desarrollo.

Hoy, mientras engranajes antiguos vuelven a ajustarse bajo manos expertas, Mompox no solo recupera sus relojes. Recupera su ritmo, su memoria y una oportunidad concreta de proyectarse al mundo sin perder su esencia. Porque en esta ciudad detenida en el tiempo, el futuro también empieza a medirse… en cada campanada.




