El folclor colombiano pierde hoy una de sus voces más profundas y representativas. La mañana de este sábado 11 de abril falleció, a los 96 años, el maestro Pedro ‘Ramayá’ Beltrán, considerado uno de los mayores exponentes de la flauta de millo y figura imprescindible en la historia musical del Caribe colombiano.
El músico permaneció hospitalizado durante ocho días en la Clínica de la Costa debido a complicaciones respiratorias asociadas a acumulación de líquido en los pulmones. Más que la partida de un músico, su fallecimiento representa el cierre simbólico de una época en la que la tradición oral, el talento empírico y la identidad cultural se transmitían al ritmo de la cumbia.
Nacido en el corregimiento de Patico, jurisdicción de Talaigua Nuevo, en el departamento de Bolívar, Ramayá creció rodeado por los sonidos tradicionales del Caribe profundo. Desde temprana edad transformó la flauta de millo —instrumento emblemático de la cumbia— en una extensión de su propia voz artística.
Durante su trayectoria compuso más de 300 canciones, muchas de ellas convertidas en clásicos que hoy forman parte del repertorio esencial del folclor colombiano. Temas como La Rebuscona, El Mico Ojón, La Estera y Santoparrandero continúan sonando en festivales, comparsas y escenarios culturales del país.
Su influencia fue determinante dentro del Carnaval de Barranquilla, donde su música se convirtió en uno de los pilares sonoros de la fiesta. En reconocimiento a su legado, fue nombrado Rey Momo en 2002, uno de los máximos honores culturales de esta celebración.
El apodo ‘Ramayá’, con el que se hizo mundialmente conocido, terminó convirtiéndose en sinónimo de excelencia musical dentro del universo de la cumbia. Su dominio técnico, sumado a una profunda sensibilidad cultural, le permitió posicionar la flauta de millo como protagonista dentro del folclor colombiano contemporáneo.
A lo largo de su vida, el maestro no solo interpretó música: preservó una identidad sonora, transmitiéndola a nuevas generaciones de músicos y manteniendo viva una tradición que hoy constituye parte esencial del patrimonio cultural colombiano. Su legado trascendió fronteras y generaciones, convirtiéndolo en referente obligado para intérpretes, investigadores y promotores de la música tradicional.
En 2023, el Ministerio de Cultura de Colombia le otorgó el Premio Vida y Obra, una distinción que honra a los artistas cuyo impacto transforma la historia cultural del país. En aquel momento, el maestro expresó con humildad la filosofía que marcó su trayectoria: “Que la cumbia siga sonando y seguirá sonando hasta cuando ustedes quieran”.
Hoy, esa frase adquiere un significado especial: la música que defendió durante décadas seguirá siendo el puente entre generaciones y territorios. La muerte de Pedro ‘Ramayá’ Beltrán deja un vacío profundo en el folclor colombiano, pero también un patrimonio sonoro invaluable. Su obra permanece viva en cada interpretación de cumbia, en cada desfile del Carnaval y en cada músico que aprende a soplar una flauta de millo buscando el mismo espíritu que él sembró.
No se trata solo de despedir a un artista, sino de reconocer a un arquitecto cultural que convirtió la tradición en identidad y el ritmo en memoria colectiva.



