Sobran las razones para hacer este interrogante ¿por qué vota la gente en Cartagena?, y sobran por los resultados insatisfactorios que a través de los 31 años de elección popular de alcaldes hemos alcanzado con los que se han elegido, o mejor, con los que se han hecho elegir a través de componendas politiqueras.
Tomando los guarimos de abstención en la elección de los últimos cinco alcaldes de Cartagena, Nicolás Curi, Judith Pinedo, Campo Elías Terán, Dionisio Vélez y Manuel Vicente Duque, es de notar que en dos de ellas estuvo superior al 70% en otras dos sobrepasó el 50% y sólo en una estuvo en el 47% y fue, precisa e irónicamente, cuando se eligió al tristemente célebre Manuel Vicente Duque Vásquez.
Estos cinco ejemplos son una referencia de cómo ha sido el comportamiento por parte del votante cuando de elegir a los alcaldes que hemos tenido, se trata.
Retomando la pregunta, ¿por qué vota la gente? Es probable que surjan muchas hipótesis. Unos creen que algunos votan por emociones, cosa que pareciera no ser muy acertada; pero otros creen, que también se vota por interés personal, independiente de cualquier ideal o esquema programático del candidato, asunto que no vale ni importa, lo que vale es cómo se beneficia el que sufraga. Y esto sí que es verdad. Aquí no importa la ciudad.
Pero, entonces, ¿será que el ciudadano cartagenero vota por la influencia que sobre él pueden ejercer los afiches con rostros maquillados y diseños de sonrisa, o las rebuscadas notas musicales de su publicidad política; o las caravanas, abrazos y besos?
Estoy casi seguro que no. Nada de esto influye sobre la decisión del sufragante cartagenero quien mayormente llega a la urna para cumplirle al candidato que “lo ligó” con una dádiva económica, o que le hizo la promesa de mantenerle la OPS o el contratico, o la de conseguirle una, si es que no tiene.
Siempre me he preguntado, ¿Quiénes son esos ciudadanos que hacen parte de ese bajo porcentaje que viene votando en las elecciones de alcalde en Cartagena, los cuales últimamente han oscilado entre un poco más del 22% en dos casos; el 45% y 50% en otros dos y en el 52% en solo uno?
Cabe preguntarse nuevamente, ¿Qué es lo que verdaderamente hace mover al elector a las urnas?
Los datos hablan por sí solos. Para redondear, en Cartagena en sólo una ocasión ha votado ligeramente un poco más de la mitad de los ciudadanos habilitados para hacerlo, es decir, lo que técnicamente se conoce como potencial o censo electoral y fue cuando se eligió a “Manolo” Duque en el 2015.
Para concluir, ¿será que en Cartagena el universo de los que votan está constituido por los que reciben dadivas para hacerlo, los que hacen parte de la nómina flotante de la Alcaldía y uno que otro de sus familiares, o sea, las OPS; y por los que lo hacen por sólo una promesa de interés personal? Creo que sí. Ningún otro factor es capaz de mover la voluntad del ciudadano para votar. Bueno vienen las del 27 amanecerá y veremos…



