El pasado 3 de octubre 2020, en Asís, ciudad de la paz y de la tolerancia, el Papa Francisco firmó una carta encíclica intitulada Fratelli Tutti (Hermanos Todos). Una Encíclica que busca sacudir la conciencia de toda la humanidad y encetar una perseverante búsqueda de la fraternidad universal.
Es un documento de un valor político muy significativo y contiene un mensaje universal válido para todos, y no exclusivamente para el mundo católico. La Encíclica exalta la fraternidad humana y el cuidado de la naturaleza como única vía para el desarrollo integral de la paz, con un vehemente llamado de atención a gobernantes y políticos.
De hecho, el Papa insiste en superar las barreras de los nacionalismos, populismos y de las ideologías anárquicas que destruyen los valores de la sociedad, que divide la población, incita al odio y a la violencia, con fines egoístas sin tener en cuenta el bien común de todos.
El Papa exhorta que las medidas implementadas no sean únicamente en beneficio de la especulación y de los intereses de los mercados financieros, pero favorezcan la globalización de la solidaridad y de la fraternidad universal, en una clara crítica a los sistemas económicos que favorecen a unos pocos y empobrecen a los demás.
El Papa enumera y explica tendencias que desfavorecen el desarrollo de la fraternidad universal. En el punto 15 el Papa dice: “Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar… La política ya no es así una discusión sana sobre proyectos a largo plazo para el desarrollo de todos y el bien común, sino sólo recetas inmediatistas de marketing que encuentran en la destrucción del otro el recurso más eficaz.”.
Esta es la clara y triste realidad política de Colombia confrontada en una absurda y violenta dialéctica derecha/izquierda que solo busca destruirse mutuamente para beneficio de sus intereses personales. Además, se refiere sobre otras tendencias que desfavorecen el desarrollo de la fraternidad universal como el egoísmo y el desinterese por el bien común, la lógica de mercado fundamentada en lo réditos y la cultura del descarte, el desempleo, el racismo, la pobreza, el deterioro de los valores éticos y morales, el peligro de las ideologías populistas y anárquicas, los medios de comunicación sociales y virtuales que son hoy plataformas despudorizadas llenas de odio y resentimiento
El Papa tomando el ejemplo bíblico del buen Samaritano, afirma que el amor construye puentes y destruye muros que nos separa, que sirve una ética de relaciones internacionales, que debemos recuperar el milagro de la gentileza y el dialogo que permiten respetar las diferencias y la verdad de la dignidad humana, que la política debe ser una de las más hermosas formas de caridad, que la paz sin perdón y reconciliación nunca será posible, exhorta al fin de todos los conflictos armados que son el fracaso de la humanidad, que la pena de muerte es inadmisible y por eso debe ser abolida en todo el mundo, que se debe garantizar la libertad religiosa como un derecho humano fundamental.
Es sin dudas una Encíclica que todos debemos leer y reflexionar. Ojalá suscite el cambio deseado en la sociedad rumbo a la Fraternidad Universal.
Perfil del columnista: Padre Avelino Ferreira Machado, Ordenado Sacerdote el 13 de octubre 1996. Licenciado en Teología de la Vida Consagrada en Roma. Poniente de retiros espirituales a varias comunidades. Actualmente es asesor espiritual de algunas instituciones Educativas y del Centro de Neurorehabilitacion Fundación San Rafael en Sincelejo.




