La depresión es un trastorno altamente prevalente, que en tiempos normales afecta al 15% de la población en algún momento de su vida, pero que ha incrementado dramáticamente su prevalencia por el estrés y la incertidumbre provocados por la pandemia de COVID 19.
La Depresión en Colombia es más alta que el promedio mundial: afecta al 44% de la población del planeta, pero en Colombia los estudios señalan que está por encima del promedio mundial, lo cual es motivo de preocupación para las autoridades de la salud pública.
La Depresión, conocida también como trastorno Depresivo Mayor o Depresión Unipolar, es una enfermedad mental capaz de manifestarse por numerosos síntomas psicológicos y físicos, estos últimos pueden tener una expresión que domina el cuadro clínico y confundir a los pacientes y a los médicos.

Estos pacientes se someten a rigurosas exploraciones clínicas y paraclínicas, sin que sea posible con los exámenes habituales detectar alguna anomalía o trastorno que explique la depresión o encontrar un trastorno medico asociado (comorbilidad).
Nos referimos a la variedad clínica conocida como Depresión Enmascarada, cuadro clínico que si no se diagnostica oportunamente incrementa drásticamente el riesgo de morbimortalidad de los pacientes. Es posible que muchos mueran sin haber recibido el diagnostico de depresión, ya que los pacientes, los familiares y aun los médicos se enfoquen únicamente en los signos y síntomas físicos y pasen por alto los correspondientes al estado del ánimo, la motivación y los contenidos de pensamiento pesimistas y/o negativos.
El diagnostico suele ser fácil cuando estos últimos síntomas son los que dominan el cuadro clínico y todos podemos percatarnos de que el paciente está sumido en una tristeza profunda y prolongada, usualmente acompañada de un insomnio o hipersomnio.
El insomnio puede ser de iniciación, pero lo más frecuente es que el paciente despierte después de la media noche o demasiado temprano en la mañana con síntomas de inquietud ansiedad, taquicardia, sudoración.

La presentación clínica de la depresión puede variar en función de la etapa de la vida en la que se encuentre el paciente. Tres grupos de edad son especialmente vulnerables: jóvenes, mujeres embarazadas y en el periodo post-parto.
A un 15% de la población mundial, contando con una atención médica adecuada, se le diagnosticara depresión en algún momento de su vida futura; el tercer grupo más vulnerable está representado por los adultos mayores, especialmente después que se pensionan y cambian drásticamente su estilo de vida. En la edad media de la vida la andropausia del varón y la menopausia de la mujer suelen constituir factores psico-neuroendocrinos que precipitan cuadros depresivos.

El Estudio Nacional de Salud, Bienestar y Envejecimiento (SABE2015) en Colombia confirmo que cada 4 de 10 personas mayores de 60 años había tenido algún síntoma depresivo, fundamentalmente precipitado por la carencia de recursos económicos.
Los cálculos de la OMS y de la Asociación Mundial de Psiquiatría estimaron que para este 2020 la depresión sería la causa más frecuente de enfermedad en el mundo, por encima de las cardiovasculares y el cáncer, sin haber previsto el mayor factor de estrés e incertidumbre de este siglo: la pandemia de COVID 19.
Las estadísticas en Colombia respaldan la afirmación de la OMS, la ACP indica que solo 1 de cada 10 colombianos con Depresión recibe el tratamiento adecuado. La más reciente encuesta Nacional de Salud Mental señala que solo el 38.5% de los adultos entre 18 y 44 años que solicitaron algún tipo de atención en salud mental la recibieron.

Las pérdidas no son solo de vidas. Cuando un individuo está deprimido experimenta síntomas como perdida del interés en las actividades habituales, disminución de la voluntad para emprender una acción o ponerse en movimiento, disminución de sus fuerzas, de su resistencia física y fatiga fácil; usualmente no puede pensar con la suficiente claridad para desarrollar una acción secuencial planificada, funciones mentales que son esenciales para realizar un trabajo con oportunidad y eficacia.
Económicamente, por motivos de la caída en la productividad, asociada a la depresión en el puesto de trabajo, en los Estados Unidos y los países Europeos se han realizado estudios sobre el impacto de la depresión en el bienestar de los obreros, en el trabajo y el PIB.
La conclusión de los anteriores estudios ha demostrado la necesidad de prevenir, diagnosticar y tratar oportuna y eficientemente la depresión entre los trabajadores.
Estados Unidos realiza un día nacional de tamizaje de la depresión en el puesto de trabajo, que permite identificar a aquellos pacientes que por prejuicios y temor al estigma no se atreven a consultar. La falta de energía tiene un costo de 1 billón de dólares (cálculo de la OMS).
“La depresión es la que más contribuye a la perdida de años vividos con discapacidad en el mundo actualmente”, señala el Departamento de Salud Mental y Abuso de Drogas de la OMS.
¿Cuáles son las dificultades de atención de los pacientes en Colombia? En nuestro país la Salud Mental apenas ingresó al Plan de Beneficios en salud en el 2011. Aunque desde entonces la consulta externa ha aumentado un 65%, no hay formación suficiente de los recursos en los primeros niveles de atención (APS) ni el componente en salud mental ha sido integrado en la práctica a este nivel de atención (APSM). Estas limitaciones deberían estar presentes en la agenda del sector productivo del país, ya que es tan evidente que desarrollar la salud mental entre los colombianos es un requisito básico para construir la paz, promover la convivencia y reactivar económicamente al país.
PATRICIO GARCÍA DE CARO




