Cuando nos referimos a la autoconfianza, nos enfocamos en el poder que se esconde en el creer en nosotros mismos.
A lo largo de nuestra vida y descubriendo nuestro potencial, vamos puliendo nuestros defectos y nuestras virtudes. En el trascurso de esta, vamos acumulando diversas experiencias y aprendizajes que nos van moldeando, y transformándonos en el ser único que somos.
Un factor el cual nos ayuda a avanzar es la confianza en nosotros mismos… Tanto para el desarrollo de la autoestima como para el crecimiento personal, existe una necesidad básica que es la de confiar en uno mismo. Sin una confianza adecuada nos paralizamos, huimos y evitamos toda experiencia desconocida, creyendo que no seremos capaces de afrontarla.
Para poder construir un cambio se requiere de un soporte importante, en la autoconfianza reside el impulso que nos hace crecer, creer y enriquecernos ante la gran diversidad de experiencias.
Nuestra visión del mundo depende de cómo nos veamos a nosotros mismos, al igual que nuestra relación con las demás personas. Vamos creando un concepto acerca de nosotros en función de cómo creemos que nos ven los demás; y la realidad es que la percepción de los otros es una proyección de ellos mismos reflejada en nosotros. Por lo tanto, no hay que perder de vista el cómo nos estamos viendo a nosotros mismos, pues dependiendo de esto focalizaremos más nuestra atención hacia los aspectos positivos o negativos; asimismo, la realidad que construimos, corresponde a la elección que hacemos sobre como vemos nuestra vida… Ya sea que seamos un paraíso eterno o un infierno consumidor, cualquiera de ellos es siempre nuestra decisión.
Por más fuerte que sea una experiencia, nosotros tomamos la decisión de verla como una lección para crecer o un castigo para aumentar el sufrimiento.
Ese el motivo por el que, aunque todos vayamos a presentar la misma exposición, la manera en que elijamos vivir la experiencia, nos ayudara o no a nuestra autoconfianza. Tomar la dirección correcta es clave para que podamos confiar en nosotros mismos.
¿Cómo podemos cultivar la autoconfianza? Cualquier persona, por muy baja confianza que tenga en sí misma, es capaz de reemplazar esa imagen que tiene por otra más beneficiosa. Para ello es necesario estar dispuesto a emprender el viaje del autoconocimiento y comenzar a dar valor a los propios gustos, expectativas, motivaciones, sueños e ilusiones. Que te vayas conociendo a ti mismo en todos los aspectos te facilitará una visión única acerca de ti. Donde comprobarás que no eres una persona más, eres tú, un ser único… Gozas de una personalidad, de unos talentos y unas experiencias que nadie más tiene. Si eres capaz de valorar ese tesoro que eres tú, podrás entonces comenzar a sacarle el mayor provecho, pulirte y desarrollarte. Esto hace posible que mantengas el foco en lo realmente importa porque no tendrás dudas de quien eres y para dónde vas.
Para construir tu autoconfianza, tan solo debes superarte a ti mismo, cada persona tiene un ritmo y unas motivaciones, por lo que debes centrarte específicamente en cómo puedes ir avanzando en relación a ti. Ir viendo lo que vas construyendo dentro de tus posibilidades, y alcanzar ser la mejor persona que eres capaz de ser.
Esto como verás no tiene nada que ver con lo que hacen o dejan de hacer los demás…entonces la opinión de tu familia, pareja y amigos no tendrá el mismo impacto, por que tendrás claro hacia dónde debes dirigir tu atención y todos tus esfuerzos, no se distraerán en discusiones y guerras innecesarias, porque tú ya conoces quien eres y que quieres. Y aunque puedas valorar sus apreciaciones sabrás que tomar de ellas y que no, como un acto de respeto y amor propio.
Hagamos el ejercicio diario de fortalecer la autoconfianza y el poder de creer en nosotros mismos, transformemos cada experiencia vivida en un regalo que nutra la resiliencia y el bienestar emocional.



